El bullying es una de las principales preocupaciones de los padres sobre la seguridad y bienestar de sus hijos, y puede hacer miserable una vida. Un estudio realizado por el Centro Nacional de Investigación Social halló que 47 por ciento de los niños reportó haber padecido de bullying a los 14 años y que es un problema en particular para grupos desfavorecidos y minoritarios. Sin embargo, los niños quienes lo mencionan a sus padres tienen más posibilidades de “escapar” del bullying”. He aquí cinco maneras claves de ayudar:
1. Identifique las señales
Las señales del bullying incluyen a un niño o niña mostrando cambios de conducta: volverse introvertidos, no querer ir a la escuela, o quizás desarrollar muchos padecimientos no específicos. Si su niño o niña revela que padece de bullying, agradézcale por tener el valor de decírselo y explique que es el primer paso para resolver el problema.
Escuche lo mejor que pueda y trate de no alterarse o enojarse. Conserve la calma y asegúrele que le ayudará. Pregúntele con tacto lo que ha sucedido, en qué consiste el bullying y cómo lo hace sentir, para que usted pueda confortarle y tranquilizarle.
Es tentador el querer hacerse cargo, pero de ser posible, trate de considerar soluciones con su hijo o hija y pregunte lo que ellos preferirían hacer. El bullying puede reducir la confianza y autoestima de un niño, así que enfatice sus puntos fuertes y ayúdelo a pasar el tiempo haciendo cualquier cosa que le ayude a aliviar su ansiedad. Siempre recuérdele que usted está allí para él o ella.
Una gran cantidad de sitios en línea ofrecen asesoría útil.
2. Entienda el bullying
El bullying a menudo se define como una acción repetida y liberada que depende de un desequilibrio de poder. Pero si algo ha sucedido una sola vez, no deja de ser serio si su hijo o hija ha decidido reportarlo.
Hable con ellos sobre los diferentes tipos de bullying y cómo no sólo pueden involucrar daño o amenazas físicos, sino el poner apodos, no incorporar a alguien, esparcir rumores o hacer que alguien haga algo que no quiere hacer. Explique cómo puede involucrar la tecnología y los medios sociales y mostrar que usted sabe que el bullying puede ser dirigido contra individuos y grupos diferentes en mayor o menor grado. Esto les ayudará a identificar y entender el bullying y también demostrar empatía por otros.
También debemos motivar a nuestros hijos a que estén atentos del bullying a su alrededor ya que la gran mayoría de los incidentes de bullying involucran testigos que no dan un paso al frente porque les preocupa convertirse ellos mismos en víctimas, o creen que está mal “ir con el cuento”.
3. No pegar de vuelta
Motívelos a que no respondan agresivamente. Pelear de vuelta podrá parecer entendible pero usualmente empeora las cosas y puede llevar a que lastimen a su niño o niña, se rían de ellos o que él o ella sea quien termine castigado.
Necesitamos promover más enfoques más asertivos para manejar el bullying, en vez de los agresivos —o pasivos—. Dígales que se alejen de la situación tan rápido como puedan y reporten cualquier caso de bullying a un adulto.
4. Repórtelo
Contacte a la escuela si su hijo o hija se siente incapaz de lidiar con ello sólo con su apoyo. Hable de antemano con su hijo o hija, pero deje en claro que esto es lo que se debe hacer. Usted tal vez quiera hablar con los padres del abusón, pero esto puede tener repercusiones negativas para usted y su hijo o hija. La ley exige que todas las escuelas tengan una política contra el bullying la cual describa cómo debe reportarse y lidiarse con el bullying. Pregunte en la escuela cuál es aquella y cómo se la aplica.
Trate de apoyar a la escuela, la cual también querrá detener el bullying y es mejor hacer esto en conjunto. Tenga una conversación inicial con la profesora de su hijo o hija, quien también debería ser capaz de involucrar a otros colegas para ayudar a su hijo o hija mediante los sistemas de la escuela. Juntos, establezcan una estrategia para lidiar con el bullying, incluidos seguimientos.
Si su hijo o hija le dice que padece de bullying, lleva una bitácora de quién hizo qué, lo que dijeron, y cuán a menudo, dónde y cuándo sucedió. Lleve un registro de cualesquiera mensajes de texto relevantes, comentarios en sitios web o publicaciones en medios sociales. Pero sí dele a la escuela una oportunidad de trabajar con su hijo y resolver el problema. No obstante, si la escuela no hace lo suficiente, usted tal vez quiera llevar el asunto con el jefe de maestros, la junta directiva de la escuela, la autoridad local o, en el Reino Unido, Ofsted, la cual inspecciona y regula las escuelas.
5. No permita que afecte su educación
Por difícil que sea la situación, no saque a su hijo de la escuela, ya que esto podría empeorar la situación y significará que su hijo sea quien pierda la oportunidad. Haga lo que haga usted, recuerde que una respuesta graduada es más efectiva para resolver los problemas de bullying.
El bullying es un problema serio en las escuelas y en la sociedad en general. Siempre es malo y necesitamos apoyar a las escuelas para ayudarlas a ser un lugar donde todos nuestros hijos estén seguros para aprender y desarrollarse.
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Este artículo se publicó originalmente en The Conversation.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek