ERA YA LA HORA DE CERRAR en el Lou’s City Bar cuando Seth Rich vació la última de sus cervezas Bell’s Two Hearted y comenzó a caminar hacia su casa, a través de un vecindario de moda del noroeste de Washington, D.C. A las 2:30 a.m. del 10 de julio, el tórrido calor que había azotado la ciudad durante semanas había amainado ligeramente. Quizás fue la relativa frescura lo que lo motivó a caminar por varias calles oscuras y peligrosas hacia su apartamento en Bloomingdale, un vecindario que se aburguesaba rápidamente a una milla de distancia. O quizás pensó que la caminata le haría bien tras desahogarse con su viejo cantinero acerca de sus esfuerzos infructuosos de conciliar su vida amorosa con sus 12 horas diarias de trabajo en el Comité Nacional Demócrata (CND).
Cualquiera que haya sido la razón, Rich, de 27 años, especialista en votación computarizada en el CND, pronto dejaría en duelo a su familia y amigos. Su decisión de caminar a casa se convertiría en parte de una estrambótica teoría conspiratoria en la que, una vez más, se presenta a Hillary Clinton y a los demócratas como criminales asesinos.
A las 4:19 a.m., la policía que patrullaba cerca del lugar respondió al sonido de un disparo y halló a Rich mortalmente herido en una oscura intersección a una calle y media de la casa de ladrillos rojos que compartía con varios amigos. Tenía varias heridas de disparos en la espalda. Cerca de una hora y 40 minutos después, murió en un hospital local. La policía no ha dicho si pudo describir a sus atacantes.
La policía sospechaba que Rich había sido víctima de un intento de robo. Sin embargo, extrañamente, hallaron su billetera, sus tarjetas de crédito y su teléfono celular en su ropa. La correa de su reloj estaba rasgada pero no rota. Eso bastó para encender el universo tuitero de derecha con teorías conspiratorias según las cuales Rich había sido asesinado cuando iba en camino para confesar ante el FBI sobre ciertos correos electrónicos internos del CND.
Tales ideas se habrían evaporado si Julian Assange no hubiera arrojado un relámpago en el hecho unas semanas después. El dueño de WikiLeaks, atrincherado en la embajada de Ecuador en Londres mientras elude una acusación de violación en Suecia, anunció que ofrecía una recompensa de 20 000 dólares por información que conduzca al arresto del responsable en el caso de Rich. Dio a entender que el hombre asesinado había sido una fuente en la reciente publicación, realizada por su organización, de 30 000 correos electrónicos internos del CND, que condujeron al despido de varios funcionarios de alto nivel del Partido Demócrata.
“¿Qué está insinuando?”, le preguntó un sobresaltado entrevistador de la televisión holandesa.
“Estoy diciendo”, dijo Assange, “que nuestras fuentes, eh, se arriesgan y que les preocupa ver que las cosas oxurran así”. Posteriormente, su organización “aclaró” en Twitter que “esto no debería interpretarse como que Seth Rich era una fuente de WikiLeaks o que su asesinato está relacionado con nuestras publicaciones”.
Pero Assange ya había encendido la hoguera. Sin importar que el Departamento de la Policía Metropolitana hubiera emitido una declaración diciendo que “no hay ningún indicio de que la muerte de Seth Rich esté relacionada con su empleo en el CND”. La jefa de policía Cathy Lanier, que normalmente actúa con cautela, pudo haber fomentado inadvertidamente la especulación durante una conferencia de prensa en el lugar de los hechos, realizada el 5 de agosto, al decir, “Ahora mismo, tenemos más preguntas que respuestas”. No se ha arrestado a ningún sospechoso.
Mary y Joel Rich se encuentran consternados por el evidente aprovechamiento político de la muerte de su hijo. Seth Rich acababa de aceptar un ascenso en el CND para un puesto en la campaña de Clinton, señalan. “Es un hecho desafortunado y doloroso”, afirman sus padres en una declaración enviada a Newsweek, “que, en este momento, un asesino esté prófugo, y que aún haya especulaciones infundadas en la prensa acerca de las actividades de nuestro hijo aquella noche. Deberíamos centrarnos en el perpetrador fugitivo”.
Los residentes de Bloomingdale, a unas 20 calles al norte de la Union Station de D.C., se han quejado desde hace mucho tiempo a causa de la delincuencia. Una residente declaró a Newsweek que su casa fue robada hace unos cuantos años mientras ella y su esposo estaban dentro. Otro residente se quejaba en el blog del vecindario refiriéndose a “un grupo de tipos con una pistola plateada que han aterrorizado a este vecindario durante semanas con una mínima respuesta por parte de los funcionarios públicos”. Los residentes se sentían particularmente indignados debido al deterioro en la seguridad durante los últimos dos años, relacionada con el proyecto de construcción de un enorme túnel por parte del departamento de aguas.
Mientras tanto, las fuentes relacionadas con la investigación del CND sobre la incursión de piratas informáticos descartaron la idea de que Seth Rich hubiera tenido alguna función en ella. “No hay ningún indicio de que alguna persona que trabajara en el interior hubiera participado en esto”, señala una fuente, exigiendo mantenerse en el anonimato a cambio de hablar de la investigación. “Todo indica que fue un ataque remoto realizado por un gobierno extranjero: los rusos. No hay ningún indicio de que… hubiera habido ninguna acción indigna realizada por algún empleado en ese entorno”.
Tampoco hay ninguna prueba de que Rich hubiera descargado e impreso los correos electrónicos internos del CND, señala la fuente: “Se trata de un acto muy sofisticado. No es ningún chico que entra y descarga documentos y se los entrega a alguien”.
El Kremlin ha negado cualquier participación en el ataque informativo contra el CND. Assange se ha negado a revelar quién le proporcionó el material.
Assange tiene un plan aquí, añade la fuente: perjudicar a Hillary Clinton, lo cual está en línea con el evidente deseo de Moscú de ver que Donald Trump resulte electo. “Se trata de un matrimonio creado en el cielo”, dice. “Assange posee el vehículo para filtrar la información y los rusos tienen el vehículo para proporcionarle los datos”.
Desde el asesinato de Rich, la presencia policiaca en Bloomingdale ha aumentado, declaró a Newsweek un residente local. Es demasiado tarde para Rich, para su familia, sus colegas y sus amigos, que se reunieron el 3 de agosto en el and Lou’s City Bar para honrar su memoria. “Sus padres estuvieron aquí”, dijo en Lou’s Joe Capone, el gerente general. “La gente se levantaba y decía algunas palabras acerca de Seth y de lo bueno que era y cuánto iban a extrañarlo”.
Capone señala el asiento usual de Rich en la esquina del bar. “Era un gran tipo”, afirma. “El tipo que sólo bebe un par de cervezas”. Una nota periodística en la que se describe a Rich como desanimado y ebrio la noche en que fue asesinado, escrita por un periodista del Daily Mail, un diario conservador de Londres, estaba completamente equivocada, señala “Seth no era así. Nunca lo vi borracho y ni siquiera achispado”.
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Publicado en cooperación conNewsweek/ Published in cooperation withNewsweek