Hasta hace poco tiempo un asunto netamente natural, se
transforma en una posibilidad real y con un lugar en el mercado; beneficia a
muchos que antes no podían ser padres o madres, siempre y cuando puedan pagar
el precio.
El asunto de los vientres subrogados se viste con
títulos del tamaño de “el derecho a ejercer la paternidad”, por un lado, y “la
libertad de decidir sobre el propio cuerpo”, por el otro. También se le ubica
en el rubro mercantil de “turismo reproductivo”.
En pocas palabras, atiende a los que quieren ser
padres o madres sin pasar –obligados por las circunstancias o de manera
voluntaria– por el periplo del embarazo, de ese gran compromiso, sacrificio, o
cómo se le quiera llamar.
Así las caras de la misma historia. En Facebook hay
Paulas, Almas, Elsys, de 18, 20, 23, 24 años, todas sanas, todas ya con hijos,
que alquilan sus vientres y “donan” óvulos –que es más bien “venta”–.
Y del otro: hombres que anuncian su feliz paternidad
con una fotografía en la que aparecen con su pequeño bebé en los brazos; no hay
mamá por ahí. Ya no lo necesitan. Abundan artistas, cantantes, personalidades
de la farándula. O parejas en las que la señora prefiere continuar con lo que
hace, sin los contratiempos de un bebé creciendo en las entrañas.
En Estados Unidos, de acuerdo a The Surrogacy Source,
una de las compañías que brinda el servicio, la madre sustituta cobra entre 27
mil y 37 mil dólares, más gastos médicos y desembolsos relacionados con el
embarazo, incluyendo la ayuda psicológica, la ropa, los medicamentos, los
alimentos especiales, y si hubo sueldos perdidos por la gestación. Aumenta la
cifra en caso de que se presente un embarazo gemelar o múltiple, que se da con
cierta frecuencia cuando se hace la inseminación in vitro. Los pagos, de
acuerdo a la compañía, se hacen de manera mensual desde el momento en que se
escucha el corazón del bebé hasta que por fin nace.
En busca de mejores precios, las parejas viajan a
destinos como India, Rusia y Ucrania, países que ofrecen buenos niveles de
cuidado, con procedimientos más accesibles, un marco jurídico más laxo. En
estos casos siempre es recomendable tener una buena asesoría legal en temas de
migración.
Hay aspectos de la gestación subrogada que van mucho
más allá del acuerdo entre dos personas, o una persona y una pareja, que rebaza
cualquier contrato, por detallado que sea. En India, por ejemplo, hay granjas
de mujeres, basta el nombre para imaginar el resto. O las complicaciones cuando
la madre se niega a entregar el “producto”, o si este no sale sano, o si los
que lo esperan cambian de opinión.
Parece una mezcla de Matrix, que cultivan cuerpos humanos, y las persecuciones de los
nacidos de forma natural en Gattaca.
gestación subrogada, desgraciadamente no es para todos; las parejas del mismo
sexo, por ahora, quedaron fuera de la ley pues sólo se permitirá bajo orden
médica. Además, quedó penado hacerlo a cambio de un pago, que no sean los
gastos médicos de la madre. De lo contrario, existe una pena de 6 a 17 años de prisión y multa económica a quien le pague a un
mujer por rentar el vientre o la fuerce a hacerlo.
De acuerdo con Animal Político, la directora de GIRE (Grupo de Información
en Reproducción Elegida), aseguró que buscará que esta ley, aprobada el 26 de
abril pasado, sea modificada en beneficio de las parejas del mismo sexo.