La santidad de la beata Teresa, cuestionada en Calcuta

El papa Francisco proclamó el domingo 4 de septiembre santa a la madre Teresa de Calcuta, quien dedicó su vida a los pobres, en una misa de canonización celebrada en la Plaza de San Pedro frente a más de 100 mil fieles.

“Que nos ayude a entender que nuestro único criterio de acción es el amor gratuito, libre de cualquier ideología (…) y ofrecido a todos sin distinción de lengua, cultura, raza o religión”, declaró el papa durante su homilía.

“Es un día de celebración, de gratitud, de muchas bendiciones”, dijo desde Calcuta la hermana Mary Lysa, de las Misioneras de la Caridad, la congregación fundada por la madreTeresa en 1950 y que hoy cuenta con 5 mil misioneras que dedican su vida a los pobres.

En la fachada de la Basílica de San Pedro colgaba el domingo un retrato gigante de la misionera, bajo un cielo azul y un sol de verano.

“Proclamamos a la beata Teresa de Calcuta santa y la inscribimos entre los santos, decretando que sea venerada como tal por toda la Iglesia”, declaró el papa Francisco bajo fuertes aplausos, pronunciando en latín la frase de canonización ritual al inicio de una misa de dos horas.

Su fiesta en el calendario católico de santos será el 5 de septiembre, día del aniversario de su muerte, en 1997.

¿Glorificación del dolor ? 

No faltan los detractores que denuncian las deplorables condiciones de higiene de los centros de acogida fundados por la misionaria, las negligencias médicas y la conversión forzosa de los moribundos.

“Su objetivo último era difundir su religión a cualquier precio”, declaró Aroup Chatterjee, un doctor bengalí, que publicó en 2003 un libro en el que critica a la religiosa.

“Convertir a un moribundo, que está inconsciente, es un comportamiento de una gran bajeza, es especialmente repugnante”, dijo, y señaló que la madre Teresa lo reproducía “a escala industrial”.

Uno de los principales detractores de la religiosa, el periodista de origen británico Christopher Hitchens, ya fallecido, sostenía que ella agravaba los sufrimientos de los pobres por su oposición inflexible a la contracepción y al aborto.

Hitchens, que realizó el documental “El ángel del infierno”, afirmaba que la madre Teresa negaba a los pacientes cuidados básicos ya que estimaba que el sufrimiento los acercaba a Dios.

Muchos antiguos voluntarios han asegurado que en estos centros de acogida se glorificaba el sufrimiento y la pobreza. También han sido acusados de no distribuir cuidados mínimos, pese a los millones de dólares recibidos en donaciones.

Tras haber sido voluntaria hace ocho años en las misiones fundadas por la madre Teresa, la estadounidense Hemley Gonzalez fundó su propia ONG en Calcuta, por sus diferencias con la organización.

Asegura haber visto a las monjas lavar las jeringas con agua de la llave para volver a utilizarlas o haber recibido reprimendas por cortarle el cabello a los moribundos, ya que de todas formas les quedaba poco tiempo de vida.

“Siempre se las arreglan para no responder por sus errores médicos”, criticó González.

Desde la muerte de su fundadora, la red de las Misionarias de la Caridad, creada en Calcuta en 1950, ha crecido con fuerza. Ahora gestiona un total de 758 centros en 139 países, con cerca de 5 mil religiosas trabajando.

Pero también la opacidad de su financiamiento y la gestión del dinero que reciben de donaciones han sido cuestionados por los detractores de esta orden.

Para su portavoz, Sunita Kumar, estas acusaciones son “estúpidas”.

“El objetivo de la madre Teresa no era construir hoteles cinco estrellas, era ayudar a los pobres”, indicó.