Navega en aguas
pantanosas, y están seguros quienes la han visto de que no se trata de una
formación de plantas acuáticas, de las que abundan en el enorme delta del
Paraná, uno de los más grandes del mundo. Es una isla redonda, de 120 metros de
diámetro, rodeada por un fino canal de agua cristalina. Se ubica, entre Campana
y Escobar, provincia de Buenos Aires, en Argentina.
El hallazgo corrió
por cuenta de un director de cine, Sergio Neuspiller, que buscaba locaciones
para una cinta de terror paranormal. El aterrado resultó él, quien bautizó al
islote circular como “El Ojo”, y aseguró que en el sitio le tocó ver supuestos
“eventos paranormales”.
Neuspiller vive lo
que podría ser una broma del destino, de la vida, y de su carrera; él es
experto en efectos especiales y animación 3D, así que cuando habla de “El Ojo”
nadie le cree. Por más que repita, jure, y repita de nuevo, la gente acaba por
considerar que la isla redonda es falsa (fake).
Los dos círculos,
el de la isla y el del canal que le rodea, son perfectos, con lo que se
descarta cualquier hipótesis de una formación natural. Sin que surja la
explicación de lo contrario por ningún lado.
Además, la isla
gira sobre su propio eje, y rebota contra los bordes del aro que la contiene,
el de agua cristalina. Tomando en cuenta que por donde circula –nunca más
apropiado el término– son aguas fangosas, resulta sorprendente tanto su suelo
firme como el agua limpia que le rodea.