Pedagogos y
psicólogos no se cansan de reiterar que el juego infantil es una actividad mental
y física esencial que favorece el desarrollo del niño de forma integral y
armoniosa. Señalan que es mediante los juegos que consiguen entrar en contacto
con el mundo y tener una serie de experiencias de forma placentera y agradable.
Jugar es investigar, crear, conocer, divertirse, descubrir. Es, en resumen, la
expresión de todas las inquietudes, ilusiones, fantasías, que un niño necesita
desarrollar para convertirse en adulto.
Según la investigación publicada en la revista The importance of Being Playful, los pequeños estudiantes
familiarizados con las actividades lúdicas en los salones de clases, no sólo
dominan las destrezas y conceptos de lecto-escritura con mayor rapidez, también
desarrollan mejores habilidades sociales y de lenguaje, y aprenden cómo regular
sus comportamientos físicos y cognitivos casi de manera intuitiva.
La actividad
lúdica es un modo de expresión vital en la infancia, una especie de código por
medio del cual el niño exterioriza –sin tribulaciones ni afanes– su
personalidad. Es parte medular para que el pequeño se desarrolle física,
psíquica y socialmente; necesita jugar no sólo para tener placer y entretenerse
sino también, y este aspecto es muy importante, para aprender y comprender el
mundo.
El juego es un fenómeno
holístico, favorecedor de las dimensiones de lo humano.Un proceso dinámico que igual avanza que retrocede, pero todo se
aprovecha. Según Jesús Paredes Ortiz, del Departamento de Ciencias de la Salud
y el Deporte, de España, lo lúdico se convierte en
una necesidad vital de la persona; abarca las dimensiones humanas para intentar
dar alcance al equilibrio individual, es decir, el equilibrio vital –en sus
distintos niveles–, así como también al equilibrio social.
Señala que la
condición lúdica alberga los factores humanizadores que necesita la sociedad,
factores capaces de hacer una sociedad mejor. En los juegos están las bases de
la convivencia amable, de la competencia limpia; en él convergen los valores
morales, éticos, sociales: los valores humanos.
Conviene
entonces tener presente que es a través del juego que el niño controla el
cuerpo y los sentimientos, coordina los movimientos, organiza el pensamiento,
explora el mundo que le rodea y resuelve sus problemas emocionales. Sería bueno
que los adultos comenzaran a jugar de nuevo.