América Latina ha logrado avances importantes en la cobertura del sistema educativo, mediante la inversión recursos que han permitido incorporar cada vez más a los sectores más marginados a la escuela. Sin embargo, los niveles de aprendizaje son en extremo bajos y desiguales.
Esa es la conclusión a la que llega el informe “Construyendo una educación de calidad: hacia un pacto latinoamericano” elaborado por la Comisión para la Educación de Calidad para Todos, una iniciativa presidida por los ex presidentes Ernesto Zedillo de México y Ricardo Lagos de Chile.
El documento plantea que los niños y jóvenes latinoamericanos simplemente no están aprendiendo a niveles aceptables. Explica que pese a las mejoras observadas en algunos países, la región se sigue distanciando con respecto al resto del mundo desarrollado y emergente.
“Los resultados de pruebas nacionales e internacionales demuestran que América Latina se está quedando atrás, no solo en comparación con el resto del mundo, sino con respecto a nuestros propios estándares”, refieren en el estudio Zedillo y Lagos.
El informe menciona la evidencia creciente sobre como el sistema educativo no está construyendo las competencias que deben desarrollarse para el siglo XXI ni los recursos humanos necesarios para mejorar la productividad y promover el crecimiento con equidad.
Indica que sin mejoras significativas en los niveles de aprendizaje y en el desarrollo de competencias, los crecientes niveles de escolaridad difícilmente se traducirám en las mejoras de calidad de vida a las que aspiran los ciudadanos latinoamericanos lo cual puede ser una fuente de frustración en lugar de una de progreso económico y social.
“El futuro económico, social y político de la región depende de que nuestras sociedades y gobiernos logren avanzar una agenda ambiciosa de calidad educativa. Mejorar la calidad de la educación representa la diferencia entre estancamiento y desarrollo”, dice.
Explica que si bien hay un mayor reconocimiento respecto de que mejorar la calidad educativa es imperativo, la inercia de los sistemas es demasiado fuerte. “Romper con ella requiere esfuerzos concentrados de reforma que generen cambios profundos y duraderos”, agrega.
La Comisión para la Educación de Calidad para Todos haceun análisis cuidadoso de la situación de los sistemas educativos en la región y de las lecciones aprendidas de la experiencia internacional y propone reformas en seis áreas de política educativa para generar un cambio profundo y duradero en la calidad.
Estas áreas que considera fundamentales para transformar los sistemas educativos de la región son: (1) la educación temprana, (2) la excelencia docente, (3) la evaluación de aprendizajes, (4) las nuevas tecnologías, (5) la relevancia de la educación y (6) el financiamiento sustentable.
“En cada una de esas áreas exploramos dónde se encuentra América Latina actualmente y, en base a la mejor evidencia internacional disponible, discutimos qué se puede hacer para que los países de la región alcancen su potencial educativo”, menciona.
Con respecto a la educación temprana planteala gestión de programas de desarrollo infantil de alta calidad, tanto en lo que se refiere a la educación inicial como a los programas de atención, cuidado y estimulación de niños.
Sobre la excelencia docente parte de los bajos niveles de conocimiento, prácticas pedagógicas poco efectivas y serios problemas de motivación y gestión de los mentores y propone pasar de una semiprofesión a una profesión prestigiada y con estándares de desempeño reconocidos.
El informe explica que es imperativo tener estándares altos que fijen expectativas claras para todos, padres, alumnos, docentes, administradores, por lo que la evaluación de aprendizajes es la herramienta central para fijar esas expectativas.
Al referirse al uso de las nuevas tecnologías en la educación, el documento refiere que los sistemas educativos en América Latina continúan siendo muy tradicionales en su enfoque por lo que “sin un cambio en modelos pedagógicos, invertir en computadoras y conectividad no afecta los logros de aprendizaje”.
El documento expone además que para mejorar la relevancia de la educación y la inserción laboral de los graduados, América Latina debe modernizar la educación media y terciaria para promover el desarrollo de competencias demandadas por los empleadores.
Sobre elfinanciamiento para el logro de resultados menciona que si bien en la última década se ha dado un aumento importante de la inversión pública en educación todavía hay varios países latinoamericanos en los que el sector educativo no recibe suficiente prioridad a la hora del reparto de recursos.
“Se necesita un mayor esfuerzo y compromiso público con el financiamiento a la educación. Al mismo tiempo, la eficiencia en el uso y la asignación de los recursos es un desafío generalizado en los sistemas educativos de la región”, dice el reporte.