Existen alrededor de 120,000 personas que esperan un
trasplante de órganos en Estados Unidos. En promedio, cada día, 79 pacientes
obtienen los trasplantes que necesitan, mientras que 22 de ellos mueren debido
a la escasez de órganos donados.
Esto se debe, en parte, a que no todos los órganos donados
pueden ser utilizados. Por ejemplo, solamente un tercio de 82,053 corazones
donados fueron aceptados para ser trasplantados entre 1995 y 2010, según se
indica en un estudio realizado el año pasado por la Facultad de Medicina de la
Universidad de Stanford. Un factor es el método estándar de transporte. El
almacenamiento en frío ofrece un período de tiempo muy corto para lograr que el
órgano llegue del donador al receptor: generalmente, menos de cuatro horas para
un corazón, seis horas para los pulmones y un poco más para otros órganos.
“Desde los inicios del trasplante de órganos hasta la
actualidad, se ha producido un avance en todos los aspectos de la terapia de
trasplante de órganos … excepto en un área: la preservación de los órganos para
su trasplante”, afirma el doctor Waleed Hassanein, presidente y director
ejecutivo de TransMedics Inc. Hassanein, que realizó una residencia en cirugía
y fue becario de investigación en cirugía cardiaca, desarrolló el Sistema para
el Cuidado de Órganos (OCS, por sus siglas en inglés) para cambiar esto.
El almacenamiento de un órgano en hielo le provoca daños
con el paso del tiempo. “Cuanto más tiempo pase un órgano en ese ambiente,
tanto peores se ponen las cosas”, afirma Hassanein. El OCS, que se ha usado
hasta ahora para conservar corazones, pulmones e hígados, pone de cabeza al
almacenamiento en frío. En lugar de congelar un órgano y correr contrarreloj
mientras éste comienza a deteriorarse, el sistema lo mantiene tibio (más o
menos a la temperatura corporal), impregnado con sangre oxigenada y funcionando
como si estuviera dentro del cuerpo. En otras palabras, el corazón late, los
pulmones se expanden y se contraen con el aire, y el hígado produce bilis
mientras están en camino a ser trasplantados. En teoría, no hay ningún límite
en cuanto al tiempo que un órgano puede pasar en el OCS.
La consola compacta portátil tiene un sistema de
alimentación universal, una batería, una bomba, un monitor inalámbrico,
software incorporado y un módulo de perfusión específico para cada órgano, que
es un cartucho estéril de un solo uso con sensores para monitorear el órgano
que alberga.
El OCS se usa comercialmente en Europa, Canadá, Australia
y varias partes de Asia, pero TransMedics busca obtener la aprobación de la
Administración de Alimentos y Medicamentos en Estados Unidos, y actualmente
realiza tres pruebas clínicas.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in
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