La Regla Número 9 define los procedimientos para “llenar
las vacantes en las nominaciones”; es decir, la fórmula para sustituir a un
candidato a presidente o a vicepresidente.
Es responsabilidad del Comité Nacional Republicano (RNC,
por sus siglas en inglés) decidir su puesta en marcha bajo tres supuestos:
“muerte, dimisión u otra cosa” (“otherwise”). En esa palabra está la trampa…
o la salida, como quiera verse.
Precisamente porque nunca se ha usado esa figura, no hay
reglas definidas para determinar cómo se elegiría a otro candidato y qué
tendría que hacer exactamente ese Comité. Eso sí: algunos de sus integrantes
aseguran que no sería necesario volver a llamar a todos los delegados para otra
convención.
Curly Haugland, empresario de Dakota del Norte y quien ha
sido miembro del Comité de Reglas de ese partido, propuso sin éxito un debate
para que los delegados pudieran votar en conciencia si no querían apoyar a
Trump.
Ahora dice que la aplicación de la Regla Número 9 es una
opción, aunque reconoce que entrarían en “territorio desconocido”, pues ni el
suyo ni el Partido Demócrata han sustituido jamás a un candidato presidencial.
Esta podría ser la primera ocasión bajo el argumento de
que el magnate viola constantemente los principios básicos que rigen a la democracia
estadounidense.
DE MAL EN PEOR
Las cosas estuvieron mal desde el principio… y no han
mejorado al paso de las semanas. El lunes 18 de julio, en el arranque de la
Convención Republicana, Trump tuvo que enfrentar la rebelión de un sector de
sus correligionarios, minoritario, sí, pero suficientemente numeroso para
hacerse escuchar.
Los opositores, integrantes del movimiento “Nunca Trump” demostraron
su descontento y evidenciaron su inconformidad. Pero no se quedaron ahí. Ahora
bajo el lema de “Liberen a los delegados” solicitaron formalmente al RNC que
convoque a una reunión de emergencia para despojar al empresario de la
candidatura, de acuerdo con The Washington Post.
Según el diario, miembros de al menos 16 estados pueden
obligar a Reince Priebus, presidente del RNC, a programar la reunión e invocar
a la famosa Regla 9.
El movimiento, en principio minoritario, se ha extendido.
Hoy, uno de cada cinco republicanos está a favor de cambiar a su candidato
presidencial. Según una encuesta realizada por Reuters/Ipsos, 19 por ciento de
los miembros de este partido cree que Donald Trump debería renunciar, 70 por
ciento afirma que debería permanecer en la carrera y 10 por ciento no está
seguro o no quiso contestar.
El apoyo, en todo caso, parece obligatorio en lugar de
voluntario. Por si fuera poco, ese sondeo reveló que un 63 por ciento de la
población estadounidense tiene una imagen negativa de Trump.
Imagen negativa que él mismo se ha encargado de reforzar.
Primero fue el ataque a la familia del capitán Humayun Khan, muerto en
Irak en 2004. El padre del soldado pronunció un discurso durante la Convención
Demócrata, en el que celebró el patriotismo de su hijo, inmigrante musulmán.
Discurso con el que también cuestionó que Trump no haya
sacrificado nada por el país que quiere presidir. Incluso, le regaló una
Constitución de bolsillo para que la leyera. En respuesta, el candidato acusó
al señor Khan de ser una herramienta de campaña de Hillary Clinton. Y las
críticas no se hicieron esperar.
Luego vinieron los abucheos durante la presentación de su
propuesta económica en el Club Económico de Detroit, con la que prometió “la
mayor revolución fiscal” en el país desde la era del expresidente Ronald
Reagan. Tan pronto comenzó a hablar, Trump fue interrumpido en más de diez
ocasiones por un grupo de mujeres manifestantes.
En las primeras interrupciones, el magnate esperó en
silencio mientras eran sacadas de la sala por su equipo de seguridad. Luego,
visiblemente molesto, dijo que estaban “bien organizadas”, pero se burló de
ellas al apuntar que los simpatizantes del senador demócrata Bernie Sanders
“tienen más energía y espíritu”.
¿DISPAREN A HILLARY?
El magnate se vio envuelto en una nueva polémica tras
manifestar en un mitin que los portadores de armas podrían “hacer algo” para
detener a Hillary Clinton.
“Hillary quiere esencialmente abolir la Segunda Enmienda
(de la Constitución, que defiende el derecho a portar armas). Por cierto, si
consigue elegir jueces no va a haber nada que podamos hacer, aunque para la
gente de (que defiende) la Segunda Enmienda quizá sí que hay algo (que pueden
hacer). No lo sé”, declaró en un mitin en Carolina del Norte.
Esta ambigua declaración del magnate levantó las alarmas
al ser interpretada como un posible llamado a la violencia contra su adversaria,
en caso de que la exsecretaria de Estado gane las elecciones.
El director de campaña de la también ex primera dama, Roby
Mook, reaccionó inmediatamente a través de un comunicado. “Lo que dice Trump es
peligroso. Una persona que busca ser presidente de Estados Unidos no puede
sugerir violencia de ninguna manera”, alertó.
Pero lejos de detener su violencia verbal, el magnate
dirigió sus ataques contra el presidente Barack Obama, al acusarlo de ser el
fundador del Estado Islámico y a Clinton de ser su cofundadora.
Explicó que al sacar a las tropas norteamericanas de
Oriente Medio generó un vacío de poder. “(Obama) es el fundador del Estado
Islámico. Y diría que la cofundadora es la corrupta Hillary Clinton”.
EL “FUEGO AMIGO”, EL PROBABLE SUCESOR Y LAS ENCUESTAS
ENEMIGAS
Con todo lo anterior, Trump ha provocado que el candidato
enfrente un “fuego amigo” sin precedentes. Unos 50 republicanos que ocuparon
altos cargos en materia de seguridad nacional publicaron una carta en la que
expresaron su oposición a la candidatura del magnate al considerarlo un
“peligro”.
En la misiva, aseguran que “Trump no está calificado para
ser comandante en jefe” y que será un “presidente peligroso que pondrá nuestra
seguridad nacional y bienestar en riesgo”.
Incluso, Evan McMullin, director de política de los
republicanos en la Cámara de Representantes, anunció su postulación
independiente a la presidencia.
“En un año en que los estadounidenses han perdido la fe en
los candidatos de los dos principales partidos políticos, es momento de
establecer un nuevo liderazgo.
“Nunca es demasiado tarde para hacer lo correcto, y
Estados Unidos merece algo mucho mejor que lo que Trump y Clinton pueden
ofrecernos. Humildemente me ofrezco como un líder que puede dar a millones de
estadounidenses descontentos una opción conservadora para la presidencia”.
McMullin, quien nunca ha ocupado un cargo de elección
popular y fue oficial de operaciones de la CIA de 1999 al 2010, aseguró que
cuenta con el respaldo clave de contribuyentes poderosos y adinerados en el
Partido Republicano.
Para completar el escenario adverso, las encuestas le han
dado la espalda. Según el sitio RealClearPolitics, el promedio de diez encuestas
da una ventaja de 6.9 por ciento en la intención del voto a Clinton.
Esas cifras son claramente inferiores a las que tenían los
últimos candidatos republicanos derrotados, en las mismas fechas, Mitt Romney,
John McCain y John Kerry.
Esta victoria también se traslada al mapa electoral. La
demócrata ha despuntado en algunos estados clave para conseguir la presidencia:
Florida, Michigan, New Hampshire y Pensilvania. El triunfo en estas entidades
le garantizarían ocupar la Oficina Oval.
Además, en los últimos días, la candidata demócrata ha
conseguido una ligera ventaja en dos estados que han sido republicanos desde la
presidencia de Bill Clinton, Arizona y Georgia.
¿UN TRUMP DERRETIDO?
La revista Time anticipó la portada de su próxima edición
que describe gráficamente su artículo principal titulado: “Inside Donald
Trump’s Meltdown”, algo así como “El derrumbe de Donald Trump, por dentro”.
La imagen ilustra lo que han significado los últimos días
del polémico millonario, luego de amarrar la candidatura republicana, sin dejar
de protagonizar escándalos y generar malestar en la sociedad estadounidense.
Por todo esto, desde el propio partido varios le han dado
la espalda ya que no están dispuestos a pagar el precio que significa apoyarlo
en las elecciones presidenciales del 8 de noviembre.
¿Estamos ante el derretimiento de Trump como candidato, como
muestra la portada de Time? Ojalá así sea, aunque como lo hemos comentado en
anteriores entregas, el magnate ya despertó los peores sentimientos racistas de
una sociedad construida a base de inmigrantes.