Después de la Segunda Guerra Mundial, entre 1946 y 1965,en algunos países
anglosajones surgió el baby boomer (familias
numerosas). Con el impulso
de la educación, el acceso a anticonceptivos y las variaciones en la economía,
las tendencias cambian y ahora es el childfree
(sin niños) que surge como una verdadera alternativa de futuro.
En la
última década, las consecuencias de ese estilo de vida (sin niños) se ha
convertido en un cambio poblacional marcado: los organismos mundiales de
demografía aseguran que las proyecciones que se hicieron para este periodo en
la década de los 90 no se han cumplido del todo.
El
Observatorio Demográfico 2015, publicado por la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe (Celac), describe que en 1990 se esperaba que la población
de América Latina creciera en un promedio de 8.7 millones de personas al año.
En realidad, la población ha crecido 6.8 millones: 21% menos de la expectativa.
Las cifras del Pew Report de 2014
revelan que 47.6% de las mujeres estadounidenses entre 15 y 44 años de edad
nunca han tenido hijos, la tasa más alta registrada en la historia; 19% entre 40
años y 44 años. No se conocen las razones; en las encuestas rara vez se especifica
si no tienen hijos por decisión voluntaria, o por cuestión ajena a los
involucrados.
Las investigaciones se enfocan ahora
en conocer cómo es que se llega a la decisión de no tener hijos. Lo primero que
queda claro, es que no es producto de una conversación; lleva profundas
reflexiones en lo privado y con la pareja, señala Amy Blackstone, socióloga de
género en la Universidad de Maine, que se especializa en la investigación
Childfree.
En julio de 2015, el sitio web Mic publicó una lista con el título: 11
razones brutalmente honestas por la que los milenials no quieren hijos. Un
sondeo informal que presenta la opinión de adultos jóvenes
estadounidenses, del tipo: es muy caro tener hijos, el mundo está ya de por sí
sobre poblado, y no es el mejor lugar para criar niños, además de quienes
manifestaban un abierto repudio al proceso de gestación (asco y rechazo a los
cambios corporales durante el embarazo) y cómo no ‘encajan’ en ciertos estilos
de vida; los que les gusta viajar o van tras la realización profesional.
Las circunstancias
de los adultos jóvenes estadounidenses difieren de los jóvenes de América Latina.
Entre muchos factores, la educación religiosa de la región lationamericana ha
tenido una fuerte incidencia en el abordaje al rol de la mujer y la
responsabilidad que tienen las parejas heterosexuales de crear descendencia.
Es relativamente
sencillo proyectar qué va a pasar numéricamente con ese descenso en la
fecundidad –un proceso acelerado de envejecimiento de la población–, lo trascendente
es que la decisión de no tener hijos significa uno de los cambios más
contundentes en la estructura social de la historia.