El aumento en el consumo de heroína en Nueva York es alarmante

El actor Philip Seymour Hoffman, en febrero de 2014,
fue encontrado muerto en su apartamento en el West Village; la jeringa aún
pendía de su brazo. Representó uno de los 937 fallecimientos de ese año en la
Gran Manzana, en comparación con los 541 del 2010.Las muertes por sobredosis en Estados Unidos registran un incremento
considerable; en 2014 fueron más de 10 mil.

La heroína fue la responsable el año pasado de seis de
cada diez muertes por sobredosis, de acuerdo con los últimos datos del
Departamento de Salud de Nueva York. La población blanca es la más afectada,
pero es en la comunidad latina donde crece más rápido el índice de consumo, con
un alza del 51% entre 2014 y 2015, de acuerdo a información proporcionada por
autoridades de la metrópoli.

La fiscal neoyorquina Bridget Brennan no titubea ni
matiza cuando responde sobre el problema de la heroína: “Se consume como
caramelos”. Atribuye la epidemia a la abundancia en el suministro: en 2014 se
confiscó el equivalente a 30 millones de dosis de heroína. “Nunca vimos algo así,
ni siquiera durante las epidemias de hace tres y cuatro décadas”, señala James
Hunt, agente especial de la DEA.

Al principio se pensó en la heroína como sustituto de
la morfina, que producía gran adicción. En poco tiempo quedó demostrado que la
adicción de la heroína es mucho más intensa.

La heroína se prepara a partir de la morfina, que se
encuentra de manera natural en la amapola –también
llamada adormidera o planta del opio–,
desde donde se extrae mediante cortes superficiales por donde supura el látex
(opio).

Se vende en forma de polvo blanco o marrón, o como una
sustancia negra pegajosa conocida en las calles como ‘goma’ o ‘alquitrán negro’.
Se administra endovenosa, igual que por vía
nasal o fumada.

Los efectos de esta droga comienzan
entre los 3 y los 5 minutos después de haber sido inyectada o inhalada, y duran
entre tres y cuatro horas. La tolerancia provocada por la heroína es alta y se
desarrolla con relativa rapidez.

Para experimentar una necesidad
física apremiante bastan unas cinco semanas de usar diario un cuarto de gramo. En
palabras de los enganchados, cuando alguien asegura que ‘el monito se le sube a
la espalda’, quiere decir que se está sufriendo síndrome de abstinencia.

Cuentas claras: Estados Unidos es un
buen mercado para distribuir heroína; Nueva York se lleva el primer lugar en
consumo; la población blanca estadounidense es quien más la compra por
excelencia, y México es el segundo productor de opio más importante del mundo.