De chica material a mamá aguerrida

Se le conoce como la
Reina del pop; provocadora, irreverente, ha sabido mantenerse en la cúspide por
décadas. Canciones como Like a Virgin,
Material Girl, Papa Don’t Preach, La isla bonita, Like a Prayer, Express Yourself,
Vogue, Musica, Hang Up
, son claros ejemplos de lo que ha conseguido en el
escenario musical internacional.

Madonna Louise
Veronica Cicciones, nacida en Bay City, Michigan, Estados Unidos, como mamá
tiene una vida complicada, casi tan noticiosa como su trayectoria profesional;
registra episodios dolorosos, no exentos de fuertes dosis de drama.

Son cuatro hijos. La primera se llama Lourdes,
y es hija de un cubano africano que Madonna conoció haciendo jogging en Central
Park de Nueva York. Escandalosa como artista, severa como mamá, cuentan que
siempre estaba al pendiente de lo que su hija veía en la tele, de lo que leía.
Tan típica como estricta en cuanto a la higiene y al orden en casa. Madonna y
Lourdes son muy parecidas en el físico; ahora Lourdes ya se pasea ante los
reflectores con total naturalidad.

Llegó Rocco, fruto del matrimonio con Guy Ritchie, director de cine. Cuando
se divorciaron, después de siete años de estar juntos, no quedaron en muy
buenos términos; mantenían una cruel disputa por la custodia del hijo de ambos,
Rocco. Un buen día, el adolescente de 15 años abandonó la gira de su madre para
ir a instalarse en la casa de su padre en Londres. Una racha dolorosa para
Madonna, y el recrudecimiento del pleito entre los otrora esposos. Todavía
siguen en problemas, aunque parece que ya hay acercamiento entre la madre y el
hijo.

En 2006, estando casada todavía con Ritchie, adoptaron
a David, un niño de Malawi. Se registraron agrios forcejeos, esta vez entre las
autoridades y la famosa pareja. El motivo era que la normativa de Malawi
establecía que los padres debían residir al menos un año en el país para
adoptar, impensable para personajes de la talla de los Madonna-Ritchie. El
juicio se prolongó por dos años, y por fin la adopción se ratificó.

En 2009, la artista adoptó a
Mercy, de cuatro años, y también de Malawi. Su madre había muerto en el parto y
la familia al parecer no podía hacerse cargo de la pequeña; la dejaron en un
orfanato a la espera de una familia adoptiva, y llegó Madonna. El problema
surgió un poco después, porque resulta que la familia biológica de Mercy ‘nunca
tuvieron la intención de separarse de la niña para siempre’, señalaron los
medios en su momento. Permanece con Madonna pero la historia no es sencilla, y
las amenazas no se disipan del todo.

Sin discusión, Madonna es
toda una reina y toda una madre.