Medallas que no son de oro

Michael Phelps, Katinka Hozzsu, los chinos, rusos, en fin, todos los que han ganado medallas de oro en Río 2016, que tradicionalmente las muerden en el podio para ‘confirmar’ que son de oro puro, saben que esto es ya sólo un ritual olímpico.

Las medallas de Rio tienen 92.5 por ciento de plata; 6.16 por ciento de cobre y apenas 1.34 por ciento de oro; reciben, por reglamento, un baño de 6 gramos de oro de 24 kilates.

De acuerco con el Consejo Mundial del Oro, las medallas olímpicas por sí solas tienen un costo de 600 dólares.

Cuando la medalla es ganada por un atleta primerizo, o que no tiene mucha fama en su apellido, pero cuya historia de éxito resulta entrañable, entonces el costo sube hasta 10 mil dólares

Ahora que si se habla de leyendas del olimpismo, como Jesse Owens (Berlín 1936), entonces pueden valer hasta 1 millón de dólares en subastas.

Para Rio 2016 la Casa de Momeda de Brasil fabricó 2 mil 488 medallas para consagrar a los deportistas. Tienen un diámetro de 85 milímetros y un peso de 500 gramos, con ellos, se convirtiero en las más grandes y más pesadas de la historia de los Juegos Olímpicos modernos.

De las 2 mil 488 medallas, 812 son de oro que no es oro, aunque tiene más de 100 años que el premio es casi simbólico, ya que los registros indican que los Juegos Olímpicos de 1912 fueron los últimos que entregaron medallas 100 por ciento de oro.