La “drunkorexia” está en aumento en el Reino Unido, pero ¿qué es?

Un informe de la sociedad de atención médica domiciliada en el Reino Unido ha descubierto que una de cada cinco personas se mata de hambre para que pueda beber alcohol para remplazar las calorías perdidas.

La práctica ha sido denominada en inglés como drunkorexia, una combinación de drunk (ebrio) y anorexia convertida en un término del argot no médico que hace referencia a la práctica de restringir las calorías en la comida para hacerle espacio a las calorías de las bebidas alcohólicas.

Los hallazgos sobre los niveles de drunkorexia se dan como parte del Informe Nacional de Salud 2016 de Benenden, el cual también halló que la mayoría de la gente elige tener comidas saludables por su apariencia más que por su bienestar general.

De los encuestados, 41 por ciento de aquellos entre 18 y 24 años dijeron que comían sanamente nada más con miras a verse bien sin una preocupación por su salud general.

A pesar de que las generaciones más jóvenes muestran una actitud más imprudente con el alcohol remplazando las comidas, el informe mostró una falta de conocimiento de todas las edades.

Les preguntó a 3000 hombres y mujeres de todas las edades sobre una variedad de tópicos, que iban desde sus hábitos al comer, beber y ejercitarse hasta cómo se administra el Sistema Nacional de Salud.

¿Por qué la drunkorexia está en aumento?

La motivación detrás de la drunkorexia es uno de los aspectos menos conocidos de la enfermedad, pero se sospecha que los factores predominantes en su desarrollo son una percepción distorsionada de sí mismo combinada con estándares poco realistas de belleza e imagen corporal; la presión del grupo en términos de ser bebedor social; un mecanismo para lidiar con la ansiedad y la depresión, o un medio de intoxicarse rápidamente en respuesta al estrés.

La condición es más prevalente entre las mujeres jóvenes, aunque los hombres también la experimentan, y en casos extremos los comportamientos podrían relacionarse con la bulimia o anorexia, en tanto que el alcohol se usa para facilitar el vómito o ayuda a manejar las ansiedades al comer.

Un estudio de 1983 investigó si los individuos quienes participaban con regularidad en excesos alcohólicos, o eran dependientes del alcohol, tenían una percepción de sí mismos más distorsionada que aquellos individuos quienes no abusaban del alcohol. El estudio midió el índice relativo de la imagen distorsionada del cuerpo al pedirle a un grupo de participantes quienes no abusaban del alcohol y aun grupo de participantes quienes eran dependientes del alcohol que calcularan el largo y ancho de 22 partes diferentes del cuerpo, incluidos los hombros, brazos, pecho, etc. De manera interesante, los resultados mostraron que aquellos individuos quienes abusaban del alcohol veían las partes de su cuerpo como más largas de lo que en realidad eran, indicando una percepción distorsionada de sí mismos.

Los resultados de este estudio indican que podría haber un vínculo entre quienes están predispuestos a tener un comportamiento de dependencia al alcohol o de exceso alcohólico y una percepción distorsionada de sí mismos.

Otros motivos de la llamada drunkorexia incluyen ele vitar ganar peso, ahorrar dinero que sería gastado en comida para comprar alcohol, e intoxicarse más rápido, otro ejercicio que ahorra costos, ya que no habrá la necesidad de comprar más tragos. Esto explica por qué la “enfermedad” se halla más comúnmente entre jóvenes estudiantes en edad universitaria.

¿Cuáles son los efectos de la “drunkorexia”?

La combinación de hambrearse uno mismo y abusar del alcohol puede llevar a consecuencias físicas y psicológicas serias. Beber en un estado de malnutrición puede predisponer a los individuos a un índice más alto de desvanecimiento, envenenamiento por alcohol, lesiones relacionadas con el alcohol, violencia o enfermedad.

Beber con el estómago vacío permite que el etanol llegue al sistema sanguíneo a un ritmo más veloz y aumenta el contenido alcohólico en la sangre de una persona rápidamente, a veces a una velocidad peligrosa. Esto puede hacer al bebedor más vulnerable a daño cerebral relacionado con el alcohol. El abuso del alcohol tiene un impacto perjudicial en la hidratación y la retención de minerales y nutrientes del cuerpo.

Estas consecuencias dañinas pueden ser inducidas más fácilmente en mujeres, ya que los cuerpos de los hombres son capaces de metabolizar el alcohol más rápido que las mujeres. Puede llevar a problemas cognitivos de corto y largo plazo que incluyen dificultad para concentrarse y dificultad para tomar decisiones. También aumenta el riesgo de desarrollar trastornos alimenticios más serios o problemas de abuso del alcohol. Los excesos alcohólicos también son un factor de riesgo de violencia, sexo sin protección, envenenamiento por alcohol, abuso de sustancias y enfermedad crónica más tarde en la vida.

Entonces, ¿hay un vínculo entre los trastornos alimenticios y el alcoholismo?

Aun cuando la drunkorexia no es un término médico reconocido, hay vínculos similares entre los trastornos alimenticios y el abuso de sustancias, con estudios revelando que las personas quienes experimentan un trastorno alimenticio tienen un riesgo mayor de desarrollar problemas de abuso de sustancias.

Según los Institutos Nacionales de Salud, una de cada seis personas en EE UU tiene un problema con la bebida y se cree que aproximadamente 10 millones de estadounidenses sufren de trastornos alimenticios con el potencial de poner en riesgo sus vidas.

Un informe de 2013 en EE UU que examina la relación entre los trastornos alimenticios y el abuso de sustancias reveló que la anorexia y bulimia son los trastornos alimenticios más comúnmente vinculados con el abuso de sustancias, y casi la mitad de la gente con trastornos alimenticios abusa del alcohol o de drogas ilícitas.

¿Qué dicen los expertos?

“Aun cuando es bueno estar consciente de las calorías que se beben, lo que puede parecer una táctica inocua puede convertirse en una obsesión peligrosa”, dijo Elaine Hindal, directora ejecutiva de Drinkaware.

“Saltarse las comidas puede provocar envenenamiento por alcohol agudo, llevando a confusión, vómito y desmayo. Hacer esto con regularidad puede ponerle en riesgo de daños crónicos a la salud como enfermedades hepáticas y cardiacas y algunos tipos de cáncer. Si usted vigila su peso, es mejor reducir el alcohol que la comida. El alcohol está lleno de calorías vacías, las cuales no tienen valor nutricional”, añadió ella.