La pareja se casó en 1953, y pasaban sus últimos días en
una residencia para personas mayores en Dakota del Sur. Jeanette era maestra de
música, antes del retiro, y Henry era veterano de la Guerra de Corea.
Jeanette fue la primera en partir, tenía 87 años y
padecía Alzheimer desde 2011, murió a las 5:10 de la tarde del domingo; a Henry
se lo llevó un cáncer de próstata sólo 20 minutos después. Ambos estaban en la
misma habitación cuando murieron.
A Jeanette la internaron en la Residencia Platte antes
que a Henry, porque ya fue necesario más ayuda para ella; sin embrago, Henry
–al más puro estilo de la película Diario de una pasión– iba diariamente a ver a su
esposa, sin importarle los episodios en los que ella ya no lo reconocía.
Fue apenas la semana pasada cuando los médicos
aconsejaron a los hijos internar también a su padre; así que decidieron
ponerlos en la misma habitación. Lee Delange, uno de los cinco hijos del
matrimonio, recuerda que al ser ingresado, su padre dijo: “’No sé cuántos días
tengo. Cuántos días más el buen Señor me tendrá aquí”.
Pues, parece que el tiempo suficiente para morir al lado
de su esposa. Cuando Jeanette falleció, Henry ya estaba mal, su pulso había
empeorado, incluso los doctores pensaron que él se iría primero; al fallecer su
mujer, otro de sus hijos, Keith, se acercó a su padre y le dijo al oído: “Mamá
se ha ido al cielo, no tienes que luchar más, puedes irte cuando te apetezca”.
Henry abrió los ojos, volteó a ver a su esposa ya sin vida, y se recostó; a las
5:30 falleció.