Afuera está el sol en su apogeo, adentro, la
casa lleva horas absorbiendo el calor ambiental; parece el mismísimo infierno. Se
enciende el aparato de aire acondicionado y en unos cuanto minutos la vida
comienza a ser amable.
¿Riesgos? Varios, y van a depender de la
manera en que el equipo esté instalado, el mantenimiento que se le dé, y el
grado de sensibilidad de las vías respiratorias de los usuarios.
El aire acondicionado puede causar, para empezar por lo más leve,
resequedad de las mucosas nasales, que se resuelve tomando suficiente agua. Están
también los malestares provocados por respirar
aire demasiado frío, como una faringitis o procesos bronquiales.
En teoría el aire se va calentando cuando entra a las fosas nasales,
para que tenga una temperatura adecuada cuando
llega a los bronquios. Si el aire es muy frío, no da tiempo a que se caliente.
Carmen Diego, neumóloga española, señala al respecto: “Habitualmente
esas faringitis suelen ser por irritación; un factor físico que produce una
inflamación a nivel de vías aéreas superiores, la faringe o laringe o incluso a
nivel de bronquios”.
La especialista menciona otros riesgos que se presentan, aparte del aire
frío, y que son causados por la falta de mantenimiento de un aparato: se trata
de la acumulación de gérmenes, que son expelidos en cuanto se presiona el botón
de arranque.
Carmen Diego recuerda un caso en particular: “La neumonía
por legionela, que se
propagó por el circuito de aire acondicionado en una convención de veteranos de
la Legión Americana, en un hotel de Estados Unidos; el brote tuvo lugar en 1976
en Filadelfia y dejó más de 30 muertos”.
La legionelosis o legionela es una neumonía que se contrae por
respirar vapor de agua que contiene esa bacteria y que proviene en ocasiones de
regaderas calientes o grandes unidades de refrigeración. Un brote el año pasado en Nueva York dejó 12 muertos y obligó a las
autoridades a aprobar una nueva ley municipal, según la cual todas las torres
de enfriamiento deben estar registradas en el Departamento de Edificios de la ciudad
y someterse a inspecciones cada tres meses.
No se ha demostrado que el contraste de temperatura, entre el interior y
el exterior, sea perjudicial para salud, sí, que hay que limpiar los filtros
del equipo de aire acondicionado con frecuencia, y moderar la temperatura para
que no resulte agresiva para el cuerpo. Hacer las cosas bien, nada más.