Papa abre comisión para analizar mujeres diaconisas en Iglesia

En un acto que podría significar un giro histórico para la Iglesia católica, el papa Francisco nombró este martes una comisión para estudiar la posibilidad de permitir que las mujeres sean diaconisas. 

“Tras una oración intensa y una reflexión madura, su Santidad ha decidido instituir la comisión de estudio sobre el diaconato de las mujeres”, anunció el martes el Vaticano ante una iglesia con opiniones divididas ante la solicitud del pontífice.

Los diáconos son el primer peldaño de la jerarquía católica y aunque pueden pronunciar sermones durante la misa y oficiar bautizos, bodas y funerales, no están autorizados a celebrar la eucaristía o a confesar a los fieles, como es el caso de los sacerdotes.

Según el Vaticano, la comisión, compuesta por 13 personas (entre ellas seis mujeres), estudiará en especial el papel de las mujeres que ejercieron está función durante “los primeros tiempos” de la Iglesia Católica, pero hay también quienes esperan recomendaciones sobre cómo dar a las mujeres mayor protagonismo en la actualidad.

El pontífice argentino, interrogado en mayo sobre el diaconato femenino en un encuentro con superiores generales de congregaciones religiosas, se declaró a favor de la creación de una comisión para estudiar esa posibilidad, y sus declaraciones crearon una viva discusión en el seno de la Iglesia, donde el acceso de las mujeres a ciertas responsabilidades sigue siendo un tema tabú.

Una “buena señal”

La comisión, presidida por el jesuita español Luis Francisco Ladaria Ferrer, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, también incluye sacerdotes, religiosas y expertos universitarios. La mayoría son europeos o americanos, pero también hay un cura ruandés.

“Es una comisión muy buena, muy equilibrada, con perfiles diversos, mujeres muy preparadas y de inclinaciones diferentes, tanto progresistas como conservadoras”, aseguró la historiadora Lucetta Scaraffia.

Sin adelantarse sobre la posibilidad de que el trabajo del órgano desemboque en la apertura del diaconato a las mujeres en la Iglesia, consideró que la creación de la comisión, de forma tan rápida, era en sí “una buena señal, alentadora”.

El diaconato fue durante mucho tiempo una etapa hacia el sacerdocio, pero el Concilio Vaticano II (1962-1965) restableció el diaconato permanente, accesible a hombres casados, que palían frecuentemente la falta de sacerdotes o los asisten.

En 2014, según las últimas estadísticas disponibles, la Iglesia contaba con 44.500 diáconos permanentes (para 415,000 sacerdotes), un 33 por ciento más que en 2005, esencialmente en América del Norte y en Europa.

Durante su pontificado, Francisco ha mostrado en varias ocasiones su voluntad de remediar la desigualdad entre hombres y mujeres en el ejercicio de responsabilidades en el seno de la Iglesia, pese a insistir en que no cree que las mujeres puedan ser sacerdotes, algo también rechazado categóricamente por algunos de su predecesores, sin embargo, el pontífice ha tratado de alentar la influencia teológica de las mujeres y ha repetido que una mujer podría en un futuro próximo dirigir un ministerio de la Curia.

En la Iglesia Católica, las mujeres alcanzan la cifra de 700,000 entre religiosas y laicas (fieles que no forman parte del clero), y son mayoría entre las personas que trabajan de forma cotidiana de las parroquias, pero siempre permanecen subordinadas a un miembro masculino del clero.