Ciudadanos y líderes de opinión peruanos han manifestado su descontento por las declaraciones hechas por el ultraconservador cardenal Juan Luis Cipriani, quien en su programa de radio sabatino comentó que la mujer es víctima de abusos por su propia culpa.
Al momento de hablar sobre el movimiento Ni una menos, de no violencia contra la mujer. Cipriani recomendó en su programa radial Diálogos para la Fe “recuperar el respeto de no ser abusadas en la televisión”, y aseguró que aunque “las estadísticas nos dicen que hay abortos de niñas, no es porque hayan abusado de las niñas, es muchas veces porque la mujer se pone como un escaparate provocando”.
Las polémicas declaraciones del miembro del Opus Dei se dan en un momento en que Perú libra una batalla contra el feminicidio. En lo que va del año se han registrado 54 feminicidios en el país y 118 intentos, según cifras del ministerio de La Mujer difundidas por el diario El Comercio.
Cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) colocan al país andino en el tercer lugar entre las naciones con más violencia sexual, violencia doméstica y de género en los ámbitos rurales.
En ese contexto y bajo el lema “Ni una menos”, el 13 de agosto, colectivos feministas y de la sociedad civil, han convocado a una marcha nacional para denunciar las agresiones y asesinatos de mujeres por parte de sus parejas o exparejas y contra la laxitud de la justicia peruana, que no sanciona con firmeza a los agresores en un país con una fuerte cultura machista y conservadora.
“En un país que ocupa el tercer lugar en el ránking mundial de violaciones sexuales, una declaración de esta naturaleza no merece solo mi rechazo como mujer sino también como ministra… Aquella declaración invisibiliza y quita de toda responsabilidad al agresor”, respondió la ministra de la Mujer, Ana María Romero al Arzobispo conocido por sus posiciones políticas de derecha.
La segunda vicepresidenta del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, Mercedes Aráoz, le espetó a su vez: “Yo puedo usar una minifalda y nadie tiene derecho a tocarme… Una mujer puede dedicarse a la prostitución y no quiere ser violada, no puede ser violada. Nadie tiene derecho a afectar nuestra dignidad y no la provocamos las mujeres”.
En las redes sociales, los comentarios de Cipriani desataron la indignación el fin de semana, con mujeres y hombres exigiendo su renuncia. Muchos los ven como un intento de restarle importancia a la marcha contra la violencia machista, convocada en todo el país para el 13 de agosto y a la que han anunciado que asistirán la vicepresidenta Aráoz y la primera Dama, Nancy Lange.
“Cipriani (…) ya hizo declaraciones desde el púlpito contra la marcha ‘Ni una menos’, diciendo que esas campañas que pretenden imponer la ‘ideología de género’ no son ‘humanas'”, escribió el psicoanalista Jorge Bruce en el diario La República.
En tanto, en la plataforma digital Change.org más de 14 mil personas han exigido al Vaticano la renuncia del jerarca de la iglesia católica peruana. “Líderes con tanta influencia como Cipriani, no pueden declarar abiertamente que la mujer es la culpable de ser violentada, y salir ilesos. Esto es un retroceso gigante, que como sociedad no podemos permitir”, se lee en la petición.
“Ahora sólo pedimos que las autoridades de la iglesia católica tomen cartas en este asunto. Estas declaraciones van en contra de los valores cristianos, y dejan muy mal parada a la Iglesia Católica. Desde el Vaticano se debe solicitar la renuncia y disculpas de Cipriani, para que en nuestro país no se siga promoviendo la violencia contra la mujer”, prosigue la demanda hecha a la Santa Sede.
Tras la polémica levantada, el arzobispo de Lima aseguró que todo había sido malinterpretado.
“Realmente he estado fastidiado, leyendo interpretaciones que, utilizando una frase totalmente desafortunada y equivocada, pretenden criticar de una manera francamente baja la responsabilidad que tengo como pastor”, aseguró el lunes en radio RPP.
“Estoy seguro de que él no ha querido decir lo que se está interpretando”, dijo también el lunes Kuczynski, aunque aseguró que su gobierno trabajará para combatir la agresión contra la mujer.
“La violencia contra las mujeres, los feminicidios, violaciones de menores, asesinatos de mujeres y otro tipo de discriminación (…) son fenómenos que no deben estar en una sociedad moderna”, dijo el presidente para quien “hay culpa de los agresores”.
Al controvertido cardenal, de 73 años, le quedan un par de años antes de presentar su renuncia al cargo, como exige el derecho canónico.