A un año del caso Narvarte, “negligencia e irregularidades”

Periodistas, activistas y familiares del fotoperiodista mexicano Rubén Espinosa, asesinado hace un año en la Ciudad de México junto con cuatro mujeres en circunstancias aún no esclarecidas, protestaron este domingo frente a la Procuraduría General de Justicia para exigir justicia.

Las investigaciones de la Procuraduría capitalina, que a la fecha han resultado en la detención de tres personas hace 10 meses, se han hecho con “negligencia y francas irregularidades”, denunció la hermana de Rubén, Alma.

“Todo apunta a que más personas participaron en el multihomicidio (…) cuatro de las cinco víctimas presentan huellas de tortura”, precisó Alma Espinosa.

Rubén trabajó varios años como fotoperiodista en Veracruz, el estado más peligroso de México para ser periodista con 19 comunicadores asesinados en los últimos 6 años. El último homicidio fue el del periodista Pedro Tamayo, acribillado afuera de su casa frente a su esposa y sus hijos el 29 de julio pasado.

Espinosa huyó de Veracruz después de recibir amenazas y se refugió en un departamento del barrio de la Narvarte de la Ciudad de México, donde el 31 de julio de 2015 fue asesinado junto con cuatro mujeres, entre ellas una activista y una colombiana.

La primera línea de investigación fue tráfico de drogas, pero fue desechada por falta de pruebas.

La Agencia Especializada para la Atención de Delitos Cometidos en Agravio de Periodistas “no ha intervenido a pesar de que ha sido documentado que Rubén era acosado y estaba amenazado por el gobierno de Veracruz, pues su ejercicio periodístico incomodaba a las autoridades”, acusó Alma Espinosa.

“La ejecución de la Narvarte fue crimen de Estado”, pintaron los periodistas en la fachada de la Procuraduría capitalina con grandes letras y sobre los ojos de las cinco víctimas dibujados en colores ocres.

El periodista Jorge Sánchez, hijo de Moisés Sánchez, director de La Unión de Medellín, asesinado en Veracruz el 2 de enero de 2015, también asistió a la protesta.

Rubén “siempre levantó la voz para exigir justicia por los compañeros que eran asesinados o secuestrados (…) La agresión viene directamente del Estado”, dijo a la agencia AFP Jorge Sánchez, quien en días pasados denunció ante autoridades federales que los policías encargados de su seguridad y de su familia abandonan con frecuencia su puesto de vigilancia y que incluso se emborrachan frente a su domicilio de Medellín, Veracruz.

Más de 90 periodistas han sido ultimados y al menos 17 están desaparecidos desde 2000 en México, uno de los países más peligrosos del mundo para la profesión, según Reporteros Sin Fronteras.