“Nunca he prometido nada”: Potro Gutiérrez

HACE CUATRO AÑOS la Selección Mexicana de Fútbol sorprendió al mundo al ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Con escasos logros en deportes de conjunto en este tipo de competiciones, y cargando en la espalda una losa de fracasos históricos en el balompié, muy pocos esperaban un resultado positivo de aquel equipo que dirigía Luis Fernando Tena. El resultado, sin embargo, fue una sonada victoria ante el poderoso Brasil que, como consecuencia, despertó expectativas tales que incluso se habla de la obligación de subir nuevamente al podio.

El encargado de refrendar dichas ilusiones es Raúl Gutiérrez, un técnico joven con talento y dilatada experiencia en el trabajo con selecciones con límite de edad. Sus logros hablan por sí mismos: campeón del Mundo Sub-17 en México 2011 y subcampeón en la misma categoría, dos años más tarde, en el Mundial de Emiratos Árabes 2013, amén de las medallas conseguidas en los Juegos Panamericanos y Centroamericanos y del Caribe.

Esos éxitos le valieron su nombramiento como encargado de la Selección Sub-23 y, a diferencia de hace cuatros años, tanto la afición como los medios hoy esperan como mínimo una presea de bronce.

Foto: Luz Montero/NW Noticias.

“Sé de las exigencias, justificadas o no, pero nosotros siempre hemos pensado en una medalla… internamente siempre hemos manejado esa posibilidad. Sabemos lo complicado que será y que como campeones tenemos la etiqueta de favoritos, pero hemos estado conviviendo con esa idea y en ningún momento ha cambiado esa ilusión, como tampoco la de refrendar esa condición de campeones”, dice Gutiérrez, quien cuando era jugador destacó con el equipo Atlante.

El torneo olímpico tiene límite de edad: futbolistas menores a los 23 años; no obstante, se permiten tres refuerzos mayores. El Potro se decantó por el delantero del América Oribe Peralta (que fue campeón en Londres 2012); el defensa lateral Jorge Torres Nilo, y el portero Alfredo Talavera, quien ha sido ya varias veces titular con la selección mayor. Mucho se especuló acerca de estos refuerzos, incluso se mencionaron los nombres de los jugadores que juegan en Europa, específicamente Javier Hernández, Raúl Jiménez y Andrés Guardado.

—¿Por qué al final ellos tres?

—Se mueven muchas cosas y las circunstancias te van guiando a lo que tu equipo necesita. De repente pude contar con un plus como el de un medallista olímpico, como Oribe Peralta, o un portero que hoy es considerado el mejor de México y un lateral izquierdo que lleva años en la posición y que siempre ha sido muy regular y que ha estado en selección. Son elementos que me van a servir muchísimo.

—¿Cuál dirías que fue tu último logro?

—El pase a los juegos olímpicos (octubre de 2015 en Estados Unidos) que, por supuesto, era el paso para comenzar a soñar con una medalla.

—¿Y tu última decepción?

—El Torneo de Toulon (mayo) en el que no trascendimos y también el del año pasado, cuando, al contrario, pudimos haberlo hecho y no lo aprovechamos.

—¿Tu último error?

—Bueno, mi último error táctico creo que fue no haber convocado a un refuerzo mayor en los Panamericanos de Toronto 2015.

Foto: Luz Montero/NW Noticias.

—¿La última ocasión que el fútbol te hizo sentir mal?

—Cuando tuve que recortar la lista de los 18 jugadores convocados a Río 2016, pues dejé fuera a muchachos que trabajaron durante un proceso de dos años. No puedes llevarlos a todos y eso me dolió mucho.

—¿Es un sueño pensar en el oro?

—Lucharemos con todo por ese sueño, pero insisto, esto es fútbol y nada está escrito. Y para muestra ahí está Portugal que ganó la Eurocopa cuando nadie lo esperaba.

—Esa gran ilusión está latente, Raúl, no hablemos ya de refrendar el oro, sino de subir al podio. ¿No hacerlo representaría un fracaso?

—Mira, la ilusión y toda la intención, claro que están, pero nunca he prometido nada y creo que en tiempos en donde el éxito y el fracaso están sobrevaluados, nos hemos planteado vivir el torneo paso a paso y, con base en ello, generar nuestras propias expectativas. Pues así prefiero que me califiquen después de haber hecho el examen.