Las buenas noticias sobre las tecnologías

Mientras tratas de deglutir tu último plato de Trump-Clinton-racismo-terrorismo-desigualdad económica-cambio climático, un par de buenas noticias no te caerán nada mal. Comencemos por The Inevitable(Lo inevitable), el nuevo éxito editorial de Kevin Kelly, uno de nuestros profetas tecnológicos más inteligentes. “Este es el momento en que nuestros colegas del futuro mirarán atrás y dirán: ‘¡Ah, qué bueno debió ser vivir en esa época!’”, escribe Kelly. “Nunca ha habido una mejor época con más oportunidades, más aperturas, menores obstáculos, una mayor proporción de riesgo-beneficio, mejores ganancias y mayores tendencias al alza que hoy. Este es el momento”.

Estamos dando los primeros vistazos a un ramillete de tecnologías que mejorarán enormemente las vidas de la mayoría de las personas del planeta y resolverán algunos de nuestros problemas más difíciles, incluido el cambio climático. Consideremos por un momento cuánto se ha transformado nuestra vida cotidiana desde 2007, cuando los teléfonos inteligentes, las redes sociales y el almacenamiento en la nube comenzaron a tomar vuelo casi al mismo tiempo. Lo que experimentaremos en la próxima década, de 2017 a 2027, hará que esas cosas parezcan tan comunes como un enchufe en la pared.

La inteligencia artificial ha obtenido mucha publicidad negativa. Ciertamente, es probable que elimine ciertos puestos de trabajo y profesiones, como siempre ocurre con el progreso (¿Conoces a alguien que aún revele fotografías en un cuarto oscuro? ¿Y un tonelero?). El otro lado de la inteligencia artificial es que hará que la civilización dé un gran salto hacia delante.

Las empresas recopilan cantidades inimaginables de datos: cada búsqueda en Google o “Me gusta” en Facebook, cada transacción en línea, cada movimiento de cada máquina en cada fábrica, además de los sensores colocados en los sistemas de iluminación urbana, en boyas y en ballenas, e incluso en nuestro propio cuerpo. La inteligencia artificial es la forma en que aprendemos a partir de esos datos; de hecho, es la única forma en la que podemos enlazar y comprender tal cantidad de datos.

El resultado de aplicar la inteligencia artificial a todos estos datos será muy profundo. La inteligencia artificial será la forma en que encontremos una cura para el cáncer en la próxima década. Es la forma en la que construiremos ciudades en las que podamos vivir. Es la manera en la que detendremos a los terroristas antes de que ataquen. Es posible que la inteligencia artificial elimine la necesidad de que los seres humanos conduzcan vehículos, lo cual es algo muy bueno. Los conductores humanos matan a 32 000 personas cada año en Estados Unidos debido a que nuestro cerebro se distrae o toma malas decisiones. A pesar de los encabezados en los diarios acerca de una víctima mortal de los vehículos autónomos, la conducción por inteligencia artificial deberá eliminar los accidentes casi en su totalidad.

“Es difícil imaginar algo que ‘podría cambiarlo todo’ en la misma medida en que lo hará la inteligencia artificial, que es barata, poderosa y está en todas partes”, escribe Kelly. “Es la fuerza de nuestro futuro”.

La industria energética también está muy cerca de emprender un cambio alucinante. Los automóviles de gasolina están prácticamente condenados a desaparecer. Tesla mostró el camino, y el futuro de la industria es eléctrico. Al mismo tiempo, el costo de la tecnología de energía solar está cayendo en picada. Si sumamos los automóviles eléctricos y la energía solar barata, entraremos en una era en la que quemar carbón parecerá arcaico. Esto no revertirá el cambio climático, pero seguramente nos hará vislumbrar un panorama más optimista.

La tecnología influye profundamente en los empleos y en el trabajo, desatando una agitación política. Sin embargo, quizá la tecnología nos ayude a lograr un mejor resultado. Actualmente, solo alrededor del 7 por ciento de la población de todo el mundo cuenta con una carrera universitaria. Para muchas personas, la educación es demasiado costosa o ni siquiera está disponible. Khan Academy y otras empresas de aprendizaje en línea pronto harán que la educación sea barata y esté disponible para cualquier persona que cuente con un teléfono inteligente. Al mismo tiempo, la tecnología está reduciendo el costo y la dificultad de crear cualquier producto o servicio. Como señala Kelly, poner en marcha una nueva empresa, construir un producto, filmar una película o publicar un libro es cien veces más fácil ahora que hace tan solo un par de décadas, y se volverá otras cien veces más fácil dentro de diez años. Esta combinación de educación y facilitación del espíritu empresarial es la razón por la que Kelly afirma que nunca ha habido más oportunidades, lo cual constituye el mensaje opuesto de tantas diatribas políticas.

Hay tantas tecnologías en camino que cambiarán nuestra vida que es difícil imaginar cómo resultará todo. La atención a la salud impulsada por la inteligencia artificial será como tener un médico en el bolsillo las 24 horas del día, los siete días de la semana, ayudándote a sentirte mejor y a vivir más tiempo. A su vez, un médico de bolsillo reducirá la demanda de procedimientos costosos y hará que resulte más accesible estar sano.

Blockchain, la tecnología detrás del bitcoin,podría ayudar a abrir nuestro sistema financiero a más personas de distintas partes del espectro económico. Blockchain tiene tantos usos aún no explorados, de acuerdo con el escritor Don Tapscott, que actualmente esta tecnología es tan emocionante como lo era la internet alrededor de 1995.

Todas estas tecnologías se apoyarán en la tecnología móvil, en las redes sociales y en la nube, las cuales aún no han terminado de cambiarnos la vida. Algunos expertos, como Peter Diamandis, el tipo que está detrás de los concursos XPrize, piensa que todo ello dará como resultado una era de “abundancia” venidera. La tecnología reduce sin cesar los costos, señalan, y ha hecho que muchas cosas puedan obtenerse gratuitamente. La fotografía solía costar bastante; ahora es gratis en tu teléfono. Los cursos universitarios cuestan casi una fortuna; Khan es gratis. Si miras ahora mismo la pantalla de tu teléfono, es probable que veas unas 20 cosas gratuitas o muy baratas que hace 20 años habían costado una suma importante de dinero, en caso de haber existido. Shazam habría sido considerada un milagro en 1996.

“La humanidad está entrando en un periodo de transformación radical en el que la tecnología tiene la posibilidad de aumentar de manera importante los estándares básicos de vida para todo hombre, mujer y niño del planeta”, escriben Diamandis y Steven Kotler en Abundance: The Future Is Better Than You Think (Abundancia: el futuro es mejor de lo que crees).

Desde luego, una visión excesivamente optimista no está garantizada ni resulta útil. La tecnología tiene su lado oscuro. Siempre lo ha tenido. Sin embargo, en este momento de tensión mundial, es una mala cosa que nuestros políticos no puedan ver lo que viene y que no nos congreguen para adoptarlo, construir a partir de ello y darle forma para bien. Es difícil imaginar a Hillary Clinton o a Donald Trump averiguando cómo enviar una carpeta de Dropbox, y mucho menos dirigiéndonos hacia una nueva era de inteligencia artificial, energía solar y abundancia impulsada por la tecnología.

Al menos, el primer ministro canadiense Justin Trudeau intentó explicar la informática cuántica. En Estados Unidos, por ejemplo, lo único que obtenemos son diatribas acerca de construir muros y escándalos sobre una tecnología antediluviana llamada correo electrónico.

“Las personas del futuro nos envidiarán, desearán haber atestiguado lo que nosotros hemos visto”, concluye Kelly. Sería bueno que tuviera razón, ya que con demasiada frecuencia sentimos como si fuera más probable que las personas del futuro nos culparán por el colapso que hemos empezado.