Los estadounidenses desperdician comida de manera vergonzosa

Debido a una andanada incesante de informes de funcionarios de salud pública en torno de las enfermedades alimentarias ha surgido el temor, a menudo injustificado, sobre los riesgos de los alimentos contaminados o en mal estado. Todos queremos tener la seguridad de que lo que ingerimos no nos causará algún tipo de enfermedad grave. Tal vez por eso muchas personas son muy estrictas y deciden sacar del refrigerador todo artículo que alcanza la fecha “vender antes de”.

No obstante, esta postura también ha conducido a una cultura en la que botar comida que aún es perfectamente comestible se ha vuelto la norma, a pesar de que en Estados Unidos hay cerca de 48.1 millones de personas que viven en hogares donde impera la inseguridad alimentaria. La cantidad de comida desperdiciada solamente en 2010 había proporcionado 1249 calorías diarias a casi toda la población estadounidense durante todo ese año.

Un estudio publicado el jueves en PLOS One sugiere que los estadounidenses botan a la basura alrededor de 36.3 millones de toneladas anuales de alimento, y casi la mitad ni siquiera se da cuenta de que el desperdicio de comida es un problema en el país.

De hecho, los investigadores de la Universidad Estatal de Ohio hallaron que muchas personas creen que desechar huevos y otros artículos solo porque han pasado unos pocos días de su fecha de caducidad es una conducta ventajosa porque limita su riesgo de desarrollar enfermedades.

El estudio se basó en una encuesta nacional aplicada a 500 personas que, en conjunto, proporcionaban una representación demográfica de la población de Estados Unidos. Los investigadores determinaron que 68 por ciento de los consultados consideraron que botar la comida después de la fecha impresa en el empaque marcaría la diferencia entre salud y enfermedad repentina.

Sin embargo, la mayoría –77 por ciento- de los encuestados manifestó sentirse culpable por el alto volumen de comida desperdiciada, si bien nadie obliga a nadie comprar lo que no quiere.

Como es obvio, comprar solo lo que necesitas es la mejor manera de mejorar las finanzas personales, pero extrañamente, solo 42 por ciento de los encuestados reconoció que el desperdicio de comida también es un desperdicio de dinero. Casi 60 por ciento afirmó también que es necesario cierto desperdicio de alimentos para preparar comidas sabrosas y seguras de consumir.

Gran parte de las investigaciones ha demostrado que esto es completamente falso, y que las fechas “vender antes de” y “mejor antes de” resultan muy engañosas para los consumidores. La mayoría piensa que esas etiquetas aparecen en los empaques para garantizar la seguridad de los alimentos. No obstante, la realidad es que esas fechas se utilizan para informar cuándo saben mejor los alimentos, lo que significa que millones de personas desechan diariamente productos cuyo consumo es seguro.

Por ejemplo, la leche tiene un fechado de calidad estándar de 21 a 24 días. Pero algunos estados exigen que los fabricantes retiren la leche de los anaqueles mucho antes de ese tiempo. En Montana, los productores están obligados a marcar la leche con una fecha de caducidad de apenas 12 días posteriores a la pasteurización, pese a que el proceso de pasteurizar la leche elimina las bacterias y los patógenos perjudiciales, de suerte que podrías consumir leche con sabor agrio y posiblemente no te haría daño.

Por supuesto, este problema va más allá de la leche. Los investigadores aseguran que, obviamente, las etiquetas que promueven esta conducta no contribuirán a alcanzar el objetivo del gobierno federal de reducir el desperdicio de comida en 50 por ciento para el año 2030.

“Las etiquetas informativas o iniciativas como eliminar las fechas ‘vender antes de’ podrían aclarar la confusión del etiquetado de alimentos y disminuirían el desperdicio de comida para evitar las enfermedades alimentarias, lo que a su vez podría reducir eficientemente algo del desperdicio de comida”, escriben los investigadores. “Semejante iniciativa de información podría ser particularmente eficaz en los hogares de ingreso elevado, así como entre las mujeres que desperdician comida por consideraciones de salud y que, al mismo tiempo, se sienten muy culpables por el desperdicio de alimentos”.

Publicado en cooperación con Newsweek /Published in cooperation with Newsweek