Para empezar, no se sabe si como
precaución o prevención, se desplegará a 85,000 soldados y oficiales, aproximadamente
el doble de efectivos que en Londres 2012. Otro punto son las frecuentes
balaceras cerca de los estadios y en las vías de acceso a esas instalaciones:
en este 2016 ya van 76 personas heridas por balas perdidas; 21 de ellos murieron.
Los datos consignados en la prensa
no permiten el olvido: el 19 de junio, unos 20 hombres con rifles de asalto y
granadas entraron al hospital público más grande de Río a liberar a un supuesto
capo en custodia policial; en esa incursión murió un hombre y dos más fueron
heridos.
Si a ese escenario natural de Brasil
en la actualidad, se le agregan más de medio millón de personas que se estima
lleguen a Río para los Juegos Olímpicos, se complica la tarea de mantenerlos
seguros.
Y el dinero, como si lo anterior no
bastara: el gobernador de
Río de Janeiro, Francisco Dornelles, advirtió que los Juegos Olímpicos podrían
fracasar ante el déficit presupuestal que tiene la ciudad: siguen esperando el
pago de 2900 millones de reales (860 millones de dólares) del gobierno
federal.
La combinación resulta explosiva:
falta seguridad y faltan recursos. Río de Janeiro es una de las ciudades que se
ha visto seriamente afectada por la recesión que azota a Brasil, cuya economía
se desplomó cerca de 4 por ciento el año pasado.
Otra inquietud de Dornelles es que
no está terminada la línea del metro con la que se pretende trasladar a los visitantes
a la principal sede, en el extremo oeste de Río.
Vanessa Barbara, cronista brasileña,
publicó un artículo en el que cuenta que hace poco visitó Río y que la encontró
en obra negra. “Hay ladrillos y
tuberías por todas partes, y algunos trabajadores empujan las carretillas con
pereza, como si los juegos estuvieran programados para 2017”. Agregó que casi
todos los sitios están sin terminar y ‘los pocos proyectos terminados no
inspiran mucha confianza’. En abril, por ejemplo, una ruta para bicicletas
recién inaugurada a la orilla del mar colapsó, y dos personas murieron en el
accidente.
La periodista también consideró la
seguridad como un tema que preocupa a turistas y atletas por igual: según los
reportes locales hay batallas territoriales constantes entre los carteles de la
droga en, por lo menos, 20 barrios de Río.
Al final, dijo Vanessa: “Quizás, como
suele suceder en Brasil, todo saldrá bien y los juegos serán un éxito. Estas
olimpiadas serán la cereza en el pastel de mega eventos en Río que iniciaron con
los Juegos Panamericanos en 2007, seguidos por los Juegos Mundiales
Militares de 2011, la Copa Confederaciones de 2013 y el Mundial de Fútbol de
2014. Todos se realizaron sin que ocurrieran grandes catástrofes”.