Ronald James Wooden se mudó de Texas a Taxco, Guerrero, atraído por su afamada industria de la joyería en plata y sin saber que un conflicto con un expolicía coludido con el crimen organizado terminaría con una golpiza que duró cuatro horas y durante la cual policías municipales le propinaron puñetazos y le pegaron con culatas de rifles.
Wooden relató a The Associated Press cómo tras abrir su tienda en Taxco comenzó a recibir amenazas de su vecino para que pagara mil pesos mensuales para su protección. Fue entonces cuando su vecino sacó un machete y lo amenazó con enviarlo de vuelta a Estados Unidos en pedazos.
Aunque ambos hombres llamaron a la policía, cuando los agentes aparecieron se fueron directamente hacia él pateándolo y propinándole puñetazos en el suelo. Lo detuvieron por estar ebrio y alterar el orden, acusaciones que Wooden niega.
“Me pegaron durante casi cuatro horas. Algunos se cansaban y entonces entraban otros. Iban a matarme y hacerme desaparecer”, contó Wooden a AP. A causa de la golpiza que le propinaron sufrió daños en el sistema nervioso, además de costillas rotas y lesiones en los genitales.
Wooden recuerda que lo que lo salvó fue una “intervención divina y el amor que mi familia tiene por mí”. Su esposa, Carmen, esperó afuera del ministerio público durante horas hasta que pudo pagar su fianza de 200 pesos y llevarlo a un hospital tras quedar en libertad.
“Parte de lo que me protegió es que soy extranjero y no tengo miedo”, explicó Wooden. “Lo que me ocurrió a mi le ha ocurrido a otras personas (…) Familias enteras han desaparecido en estas situaciones”.
En un primer momento, el artesano presentó una demanda penal tras la paliza, pero la retiró cuando un hombre en la oficina del juez lo llevó a un lado y le dijo: “Están planeando hacerte desaparecer si sigues haciendo ruido y pidiendo cargos”.
Una investigación realizada en 2014 por la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos del estado de Guerrero encontró que la policía de Taxco detuvo ilegalmente a Wooden, se contradijo sobre cómo se habían producido sus lesiones y esencialmente mintió sobre su alcance, explica AP.
La agencia indica que un juez federal ordenó el pasado 30 de junio que el gobierno de México abra una investigación penal formal por tortura y secuestro en el caso de Wooden.
“Esto abre una brecha nueva, poco explorada, poco utilizada” para obligar a las autoridades a investigar las miles de quejas por torturas en México, dijo Mario Santiago, un abogado del grupo de derechos humanos Idheas, que representa a Wooden, a The Associated Press.
Ahora Wooden y su esposa se marcharon de Taxco por miedo y se trasladaron a otras partes del país. Nadie ha entrado en prisión por torturar a Wooden. Dos de los agentes de policía recibieron advertencias y se les pidió que tomasen clases sobre derechos humanos, aunque Santiago apunta que no está claro si llegaron a hacerlo.