Unos miedos se refieren a la mera y
simple supervivencia. Otros, son reflejos que pueden ser debilitados o
reaprendidos, explica
el doctor en psicología Karl Albrecht.
De lo que no debemos tener miedo es de identificar
los miedos; sólo se pueden controlar si se sabe de dónde provienen. Albrecht habla
de los cinco miedos de los que nacen casi todo el resto de los temores:
A la
muerte, a
ser aniquilados y dejar de existir, se origina en la sensación primaria por la supervivencia. De
este se derivan:el miedo a las alturas, a los viajes en avión,
y en general todos los que se asocian con consecuencias fatales.
A la pérdida
de autonomía, ser inmovilizados, paralizados,
restringidos, sometidos, atrapados, encarcelados o controlados por
circunstancias fuera de nuestro control. Se le conoce como claustrofobia; aquí
entra el miedo al compromiso.
A la
soledad, en completa oposición al anterior, este se
relaciona con el miedo al abandono, al rechazo, al desprecio. Los celos y la
envidia expresan miedo a la separación o la devaluación de uno como persona.
A la
mutilación,
perder cualquier parte de la estructura corporal, tener límites en la movilidad
o perder la integridad de cualquier órgano, parte del cuerpo, o la función
natural.
Daños y
perjuicios al ego, es el
miedo a la humillación, a pasar vergüenza, cualquier
situación de desaprobación, amenazas a la pérdida de la integridad del ser
(también conocida como muerte del ego); pánico escénico, por ejemplo.