Eduardo Cunha, autor del impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff, renunció este jueves a la presidencia de la cámara de Diputados de Brasil en medio de acusaciones de corrupción.
Cunha, quien es considerado el político más impopular del país, leyó este día su dimisión entre lágrimas al considerarse víctima de una persecución política y afirmó que su gestión “jamás será olvidada”.
“Es público y notorio que la casa está acéfala, fruto de un interinato bizarro, que no condice con lo que el país espera del nuevo tiempo tras la suspensión de la presidenta de la República, y solo mi renuncia podrá poner fin a esa inestabilidad”, dijo Cunha a la prensa al leer su renuncia.
El político de 57 años conserva por ahora su mandato como diputado federal, actualmente en suspenso por un fallo de la corte suprema tras ser acusado de usar su cargo para interferir las investigaciones en su contra.
Cunha es el único político protegido por fueros que está siendo juzgado por el máximo tribunal, acusado de embolsarse al menos cinco millones de dólares en sobornos para facilitar negocios en la red que parasitó a la estatal Petrobras durante una década.
La procuraduría afirmó en su denuncia que no poseía “las condiciones personales mínimas” para ejercer el cargo.
“Estoy pagando un alto precio por haber dado inicio al impeachment. La principal causa de mi alejamiento reside en ese proceso de impeachment”, dijo casi sin poder controlar su emoción.
Protagonista central de la crisis de la mayor economía de América Latina y durante meses primero en la línea de sucesión presidencial, su destino quedó entrelazado con el de Rousseff, cuya destitución puede marcar el cierre de un ciclo de más de 13 años de la izquierda en el poder.
Cunha se quedó sin margen luego de que el Consejo de Ética de diputados recomendara en junio su destitución por haber “mentido” a una comisión parlamentaria de investigación sobre la existencia de cuentas secretas en Suiza de su propiedad.
Su esposa y una de sus hijas quedaron bajo investigación y hasta sus aliados aceptaron que la pelea por conservar la jefatura había terminado.
Durante los 17 meses de su presidencia, Cunha bloqueó buena parte de las iniciativas del PT, además de impulsar varios proyectos polémicos como la reducción de la edad mínima penal y la limitación de los derechos de parejas homosexuales.
“Sufrí y sufro muchas persecuciones en función de las pautas” de votación, afirmó en su renuncia.
Horas después, la cámara convocó a elecciones el 14 de julio para escoger un nuevo presidente.