El número de víctimas mortales en el atentado perpetrado el domingo por el grupo Estado Islámico (EI) en un concurrido barrio de Bagdad se eleva ya a al menos 250 muertos, según el último balance oficial difundido este miércoles.
La ministra iraquí de Sanidad, Adila Hamud, dio esta cifra, aunque un oficial de policía y un responsable del ministerio del Interior aumentaron aún más el balance de víctimas en este ataque, uno de los peores jamás cometidos en Irak.
Hamud precisó que serán necesarios análisis para determinar la identidad de 150 cuerpos quemados en la explosión, un proceso que llevará entre 15 y 45 días, según la ministra.
Un coche bomba explotó en una calle de Karrada, un barrio comercial de mayoría chiita, que en el momento del ataque estaba lleno de gente haciendo compras por la cercanía de las fiestas del fin de ramadán.
El atentado fue reivindicado por el EI, expulsado una semana antes de su bastión de Faluya, al oeste de la capital iraquí.
Musulmanes consternados
Después del mes sagrado del ayuno, llega la fiesta del Al Fitr, de Yakarta a Jerusalén, pasando por Argel o La Meca. Durante la celebración, que dura entre uno y cuatro días según los países, los fieles visitan a sus allegados y se ofrecen pasteles y regalos.
La jornada se inició de madrugada en la oración de la mañana, en especial en la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén Este donde se congregaron 150,000 fieles, según el Waqf, el organismo que administra este lugar sagrado.
En Arabia Saudí, donde se encuentran los dos principales lugares santos del islam, los preparativos del Aid se vieron alterados por un atentado suicida sin precedentes perpetrado el lunes delante de la Mezquita del Profeta en Medina. El atentado causó la muerte a cuatro guardias de seguridad.
Este atentado, que no fue reivindicado, provocó una gran indignación en el mundo musulmán, y la conmoción fue aún mayor porque este ataque sucedió a una serie de cruentos atentados cometidos durante estos últimos días del ramadán.