Muere último oso polar en cautiverio en Argentina

Unos
64 animales de diversas especies han muerto en el zoológico de Mendoza en
Argentina desde diciembre pasado, por lo que el Gobierno provincial tomó la
decisión de cerrarlo para remodelar las 48 hectáreas que conglomeran sus
instalaciones y mejorar las condiciones de vida de los animales; ayer, falleció
el último oso polar en cautiverio de ese país.

Los
osos polares son una especie en peligro de extinción y llegan a vivir hasta 40 años en su hábitat natural. Arturo, el oso
que había llegado al zoológico desde Estados Unidos hace 23 años, formaba parte de sus dos mil ejemplares hasta el pasado domingo, día en que perdió la vida a los 31
años, debido a “un desbalance hemodinámico que desencadenó una descompensación
multisistémica”, informó el zoológico.

En
2014, Greenpeace reunió más de 160 mil adhesiones para la liberación del
ejemplar de la especie en vías de extinción, exigiendo su trasladado a un
centro de conservación en su ecosistema de origen, no obstante, la petición de
la organización ambientalista fue rechazada por las autoridades de la provincia
de Mendoza que aseguraron que la salud de Arturo no era lo suficientemente estable
para realizar el viaje de relocalización.

“Arturo
fue un caso testigo. Esperamos que sea el último oso polar retenido en un
zoológico de nuestro país y que su caso obligue a las autoridades a rever la
situación de las demás especies exóticas que sobreviven en su misma situación”
dijo en un comunicado Soledad Sede, portavoz de Greenpeace.

No
fue la primera ocasión en que trataron de rescatar a Arturo, en 2012, múltiples
organizaciones pugnaron por su traslado a un zoológico de Canadá, luego de que
cayera en un estado de depresión por la muerte de su compañera, una osa traída
de Alemania y que fuera denominado como “el oso más triste del mundo”, un grupo
de veterinarios determinó que no estaba en condiciones.

Greenpeace
ha pedido la reconversión del zoológico en un ecoparque para la conservación de
las especias. La organización destacó que Arturo “pasó sus últimos tiempos
en la región de Cuyo, donde su existencia no realizó ningún aporte a la
conservación de esta especie en vías de extinción”.