El presidente de México, Enrique Peña Nieto, ha sido cuestionado en los últimos días por la crisis de derechos humanos que se vive en el país la cual ha encontrado en casos como Ayotzinapa, Tlatlaya, y más recientemente en el de Nochixtlán, un botón de muestra de estas violaciones que alcanzan a las fuerzas de seguridad.
En el viaje que realizó a Ottawa, Canadá, para asistir a la octava Cumbre de Líderes de América del Norte, el mandatario mexicano tuvo que enfrentar precisamente distintas críticas y cuestionamientos hacia su gobierno realizadas por mandatarios, activistas y una parte de la prensa canadiense. Estas expresiones se extendieron al continente Europeo con un exhortó del partido Podemos a atender esta situación y con una manifestación en Atenas.
El lunes, por ejemplo, tras la reunión que sostuvo el presidente mexicano con el primer ministro de Quebec, Philippe Couillard, éste expresó su preocupación por los derechos humanos en México. “Esta cuestión de los derechos humanos es importante para los quebequenses,” dijo Couillard a la prensa tras reunirse con Peña Nieto.
Peña Nieto dijo por su parte que está comprometido a abordar algunas de las críticas planteadas por los grupos de derechos humanos. “Nuestro gobierno ha hecho un esfuerzo importante para avanzar en cuestiones relacionadas con los derechos humanos”, dijo en español. “Todavía tenemos trabajo que hacer. Sin embargo, creo que nos estamos moviendo en la dirección correcta para tener los derechos humanos se respetan plenamente”.
Ese mismo día, un grupo de alrededor de 30 personas increparon al mandatario mexicano al grito de “asesino”. El episodio fue captado en video y difundido a través de las redes sociales teniendo una gran difusión.
Isabel Sánchez, una de las organizadoras de la protesta, dijo a la CBC News que no debería haber ningún acuerdo económico o ambiental entre México y Canadá hasta que se aborden los problemas de derechos humanos.
“Gran parte de la violencia en México proviene de las cuestiones ambientales”, dijo. “La gente tiene que dejar sus casas debido a que el agua está contaminada. Por lo tanto, [va] de la mano. Si las cuestiones de derechos humanos no se abordan, es como una cadena. No puede seguir así”, agregó.
Un episodio similar ocurrió en el Museo Casa de Loma en Toronto cuando Peña Nieto descendió de un vehículo para reunirse con su homólogo canadiense Justin Trudeau. En esa ocasión el gobernante mexicano también fue recibido entre los gritos de un grupo que lo llamó “asesino”.
En Canadá, Peña Nieto tocó con sus homólogos temas entorno a políticas medioambientales, energéticas y económicas de la región. Tanto el mexicano como sus homólogos Justin Trudeau y Barack Obama se pronunciaron en contra del brexit y destacaron la importancia del comercio y la integración regional. Incluso se trataron políticas migratorias como fue el anuncio de Trudeau sobre la eliminación de la visa a los mexicanos que quieran viajar a ese país.
La cuestión sobre los derechos humanos no fue tratada ampliamente por los mandatarios. Al menos no en público. Sí lo fue una mención del premier canadiense sobre lo ocurrido en Nochixtlán, Oaxaca, donde 9 personas perdieron la vida tras un enfrentamientos entre maestros que se oponen a la reforma educativa de Peña Nieto y elementos de la policía estatal y federal.
El lunes Peña Nieto dijo junto a Trudeau: “es lamentable las manifestaciones que hemos visto en diferentes lugares de nuestro país en el sur de México, específicamente en el estado de Oaxaca … que van más allá de simplemente luchar por una causa… Están causando problemas a la comunidad a la que pertenecen”.
Un día después, Peña Nieto fue cuestionado en una conferencia conjunta con Trudeau sobre el conflicto magisterial, ante lo cual el mandatario pidió a los maestros “disidentes” hacer su “función social” y trabajar más duro para el mejoramiento de sus comunidades. Un respuesta que contrastó con la intervención del primer ministro canadiense de quien se conoce su paso por las aulas antes de estar al frente de la nación de la hoja de maple.
Trudeau comentó: “Obviamente, como maestro, tuve una buena conversación con el presidente sobre esto, sobre las preocupaciones en torno a los preocupantes incidentes, pero también sobre la necesidad de entablar un diálogo constructivo y garantizar el fortalecimiento del estado de derecho”.
Según consignó el medio CTV News, Trudeau dijo que Canadá será un “amigo y socio fuerte y firme para México”, mientras atienda el conflicto. “Es importante que avancemos hacia un mayor respeto y defensa de los derechos humanos, y eso es … parte de las cosas en la que los amigos trabajan juntos también.”
El diario The Star, uno de los de mayor difusión en Canadá, publicó una editorial del académico John Ackerman en la que el columnista escribió “que las fuerzas federales perpetraron una masacre brutal contra unos manifestantes pacíficos” en Nochixtlán. Ackerman dijo que dichas fuerzas estaban bajo las órdenes del presidente Peña Nieto y recibían fondos significativos del gobierno de Estados Unidos bajo la Iniciativa Mérida.
“La policía actuó de una manera despiadadamente vengativa. Según relatos de los testigos presenciales, policías vestidos de civil empezaron por incendiar autobuses y autos para crear la impresión de caos y, de esa manera, ‘justificar’ el brutal ataque posterior. A continuación, los agentes uniformados abrieron fuego contra la multitud de inocentes. Mataron a nueve manifestantes, hirieron a docenas más, y muchos otros fueron arrestados de manera arbitraria por las fuerzas de la ley, que agarraron a cualquiera que pudieron ponerle las manos encima. Más aún, en medio de la conmoción, los policías irrumpieron en un sepelio familiar que se llevaba a cabo en el cementerio de la población, arrastrando a la cárcel a docenas de deudos que no tenían nexo alguno con los manifestantes”, publicó el diario canadiense bajo la firma del académico.
El columnista afirmó que estos ataques de la policía federal contra la población civil, no tienen nada de raro. Detalló que el uso excesivo de la fuerza se ha vuelto común en los últimos años, “sobre todo a partir de diciembre de 2012, cuando comenzó la administración de Peña Nieto”.
“México ha estallado en protestas. Los maestros han salido a las calles de todo el país… En Argentina, España, Francia, Inglaterra, Canadá y Estados Unidos, el movimiento de solidaridad internacional también ha entrado en acción.. Entre tanto, los círculos diplomáticos oficiales de Estados Unidos y Canadá guardan silencio, fingiendo que nada ha pasado”, criticó Ackerman.

Peña Nieto, Trudeau y Obama en la octava Cumbre de Líderes de América del Norte. Foto: Cuartoscuro.
Precisamente las críticas, señalamientos y protestas no se remitieron al territorio canadiense.
Mientras el presidente mexicano era cuestionado por la situación de los derechos humanos en su visita, una investigación realizada por Amnistía Internacional sobre 100 mujeres detenidas en México, daba cuenta el martes de cómo los abusos sexuales son habituales a manos de las fuerzas de seguridad para obtener confesiones y elevar las cifras “para hacer ver que están combatiendo una delincuencia organizada desenfrenada”.
Las 100 mujeres recluidas en prisiones federales que contaron a Amnistía Internacional que habían sufrido tortura u otros malos tratos afirmaron haber sufrido algún tipo de acoso sexual o abuso psicológico durante su arresto e interrogatorio a manos de policías municipales, estatales o federales o e miembros del ejército y la marina. Según su relato, 72 habían sufrido abusos sexuales durante su arresto o en las horas posteriores, y 33 habían sido violadas.
Un día después de la presentación de este informe, la delegación de Podemos en el Parlamento Europeo envió una carta a Peña Nieto en la que manifestó su “preocupación ante los sucesos de Oaxaca”.
El documento al que tuvo acceso la agencia de noticias Efe y el cual fue promovido por la delegación de Podemos en la Eurocámara, consideró como “muy graves las denuncias de manifestantes y organizaciones de derechos humanos que afirman que, durante el desalojo de las protestas, la fuerza pública recurrió a métodos como el corte del alumbrado público, la incomunicación de los detenidos, y el uso de armas de fuego”.
Sin embargo, refirió que “la grave situación de derechos humanos que vive México no es algo particular de Oaxaca, sino algo generalizado en todo el país”. Ante esto, los eurodiputados reclamaron a las autoridades mexicanas “velar por el cumplimiento de los derechos humanos y a asegurar verdad, justicia y reparación para las víctimas”.
El mismo día en que fue difundida esta misiva, un grupo de 14 personas, autodenominados miembros del grupo anarquista Rouvikonas (Rubicón en griego), irrumpió en la embajada de México en Atenas para protestar por las violaciones de los derechos humanos que se cometen en el país.
Los integrantes de este colectivo entraron en la legación y distribuyeron un comunicado, tras lo cual abandonaron el recinto y a su salida fueron detenidos e identificados por la Policía, que los liberó poco después.
“Salieron sin provocar daños”, aseguró a Efe un portavoz de la Policía, “por lo que de momento ninguno comparecerá ante un juez porque para ello es necesaria una denuncia oficial de la embajada; si la embajada presenta la denuncia comparecerán todos”. En todo caso, aseguró el portavoz, se enfrentarán a cargos de “allanamiento de espacio privado”.
El grupo, a cuyo comunicado tuvo acceso Efe, denuncia “desapariciones forzosas” en México, un país en el que, según ellos “la impunidad se ha convertido en institución, la falta de tolerancia es la forma de gobierno y la corrupción una forma de vida”.
También critican la corrupción
La organización académica y periodística OpenCanada dedicó este semana un amplio artículo a abordar el tema de la corrupción en México justo en del marco de la visita de Peña Nieto a la Cumbre de Líder de América del Norte.
Bajo el título “Corrupción en México: el elefante en la mesa norteamericana”, se dio cuenta de cómo el partido del presidente, el PRI, perdió en las elecciones pasadas “siete estados, incluidos cuatro donde el partido había tenido el poder por 86 años consecutivos” ya que los gobernadores “fueron acusados de violaciones crasas a los derechos humanos, mala gestión y corrupción”.
El artículo destaca que en la visita de Peña a Ottawa se trataron asuntos referentes a la energía, el cambio climático y las visas para mexicanos, y aun cuando la conversación entre los líderes se enfocó en la cooperación regional y las oportunidades, existió un solo problema que inquietó a Peña Nieto en casa, y el cual sin duda hará cuestionar la efectividad de su gobierno: la corrupción.
“Peña Nieto, elegido en 2012 y sirviendo una sola administración de seis años, es el presidente mexicano más impopular en los últimos veinte años… Es el producto de escándalos por corrupción que lo involucran a él mismo, a su esposa y a los miembros del gabinete más cercanos a él, junto con un manejo distante de los ataques en 2014 contra 43 estudiantes normalistas y acusaciones de intentar entorpecer a los expertos exteriores que ayudaron en la investigación”, refirió OpenCanada.
El artículo destaca que la sociedad mexicana parece haber perdido la paciencia con la corrupción, “un viejo vicio que sólo ha empeorado desde que el país desechó el gobierno de un solo partido en 2000”. Menciona que Transparencia Internacional coloca a México en el número 95 de su índice anual de Percepción de la Corrupción, un lugar muy por debajo del 63 en el que situó el país en 2004.
Los analistas, dice la organización, atribuyen la caída a una confluencia de factores, incluido, irónicamente, un aumento en la transparencia, la cual permite que se expongan más fácilmente los delitos y que crezca la consternación pública cuando la corrupción no es castigada.
Destaca que la apertura política del país en los últimos 25 años también contribuyó conforme aumentó la competencia entre los partidos, en especial a nivel local; “las elecciones se volvieron más costosas , y los gobernadores pasaron de servir a placer del presidente a ser personas influyentes no responsables y sin congresos, cortes o auditores independientes que los vigilen”.
Algo es seguro, dice el artículo, “la corrupción le cuesta al país miles de millones”. Indica que de acuerdo con el Foro Económico Mundial este problema le vale a la economía de México el dos por ciento del PIB. Refiere además que un sondeo de Ernst & Young ha revelado que la corrupción les cuesta a las compañías mexicanas el cinco por ciento de las ventas.
OpenCanada dice que este problema también ha impactado a los inversionistas extranjeros que operan en el país. Explica que las acusaciones de corrupción enturbian varios de los acuerdos con fabricantes de autos que abren plantas en México.
Cita a Transparencia Mexicana al indicar que la corrupción afecta más a los pobres con pagos extraoficiales que va desde “mordidas” pagadas a la policía hasta propinas involuntarias que se dan a los recolectores de basura y carteros.
“Pero contener la corrupción no es un asunto pequeño en México, donde expresiones como: ‘Si no tranzas, no avanzas’ son comunes”, dice la organización.
Detalla que la política en México también presenta problemas ya que los actos de sobornos quedan impunes.
Los analistas también señalan el regreso del PRI, el cual gobernó por 71 años seguidos hasta 2000 y recuperó el poder federal en 2012. “El partido, que se ha mantenido dominante a nivel estatal, nunca se presentó como limpio o reformado o incluso arrepentido, pero vendió la idea de que ‘El PRI sabe gobernar’”.
“Pero el PRI que regresó al poder provino del Estado de México —donde Peña Nieto gobernó de 2005 a 2011— que rodea a la Ciudad de México como una herradura y desarrolló una cultura política que mezcla intereses comerciales y políticos. Fue tristemente encapsulada en una máxima acuñada por el ex gobernador Carlos Hank González, quien explicó su fortuna fabulosa con el eslogan: ‘Un político pobre es un pobre político’”.