Piezas gigantescas, de corta vida,
pretenciosas y poco razonables, así se pueden clasificar las obras deChristo
Javacheff,lo que
también es cierto es que jamás dejan indiferente a la persona que las
contempla.
La más
reciente,The Floating Piers (Los muelles
flotantes), tuvo que cerrarse antes de lo previsto por la masiva
afluencia del público. Resultaba muy seductor el paseo sobre el agua, en una
pasarela de tres kilómetros colocada en el lago
Iseo, en el norte de Italia; al menos así lo
fue para más de medio millón de personas que recorrieron la instalación durante el
tiempo que estuvo abierta, del 18 al 25 de junio. La fecha prevista para cerrar
era el 3 de julio.
Christo, artista estadounidense de origen búlgaro, empezó a cubrir con
tela o plástico botellas, latas, cajas. La dimensión de instalaciones fue
creciendo hasta llegar a empaquetar El Pont Neuf (París, 1985), un puente de
verdad, y el Reichstag, importante edificio oficial alemán (Berlín, 1995), con
la infinidad de trámites a los que tuvo que hacerle frente; no todos los
funcionarios se mostraban encantados con la idea.

Entre sus obras enormes figuran Running
Fence (Valla continua), en 1976, que consistía en una franja de nailon de 5.5
metros de altura extendida a lo largo de 40 kilómetros a través de dos condados
de California; o Surrounded Islands, en Biscayne Bay, Florida (Islas rodeadas), en
1982, once islas enmarcadas con 650,000 metros cuadrados de tejido de
polipropileno color rosa.

Los
objetos envueltos de Christo son ejemplos extremos del arte conceptual moderno;
pertenecen auna variante
dentro de la escena artística Land Art –poco conocida y no muy promovida por los ortodoxos
de la materia–, orientada a emplear a la naturaleza como materia prima. La
característica trascendental del Land Art es que todas las obras tiene una
fecha de caducidad no mayor al mes de vida. Sólo las fotografías las salva del
olvido.