Un juego perfecto

A sus 34 años, Serena Williams es bastante mayor para ser campeona de tenis. El cartílago de sus rodillas ha comenzado a desgastarse, por lo que los huesos se friccionan entre sí cuando corre. En junio, perdió la final del Abierto de Francia ante una jugadora relativamente desconocida, la española Garbiñe Muguruza, de 22 años, tras batallar con una lesión en el muslo. En esta etapa de su carrera, la mayoría de los jugadores procesales se retiran, sintiéndose en paz con la idea de que no pueden seguir compitiendo por títulos del Grand Slam.

Pero Williams, la jugadora mejor clasificada del mundo, no piensa en el retiro. En lugar de ello, cuando pise las canchas de pasto de Wimbledon para su primer partido en el torneo de este año a finales de junio, probablemente pensará en una mujer que no ha jugado tenis profesional durante casi 17 años. El 13 de agosto de 1999, Steffi Graf concluyó su carrera a los 30 años de edad, tras haber ganado una cantidad récord de 22 títulos de Grand Slam, incluido el Abierto de Francia de aquel año. Ninguna mujer ha ganado tantos Slams desde que los jugadores profesionales comenzaron a enfrentarse a amateurs por primera vez en 1968. Menos de un mes después del retiro de Graf, Williams, de 17 años, ganó el Abierto de Estados Unidos, el primero de sus 21 Slams. Dos más y será, al menos en teoría, la más grande jugadora de la historia. Es posible que el cuerpo de Williams le suplique olvidarse de ese sueño, pero ella no lo está escuchando.

Para superar a Graf, Williams necesitará algo especial. O a alguien especial. El entrenador de Williams, Patrick Mouratoglou, cree ser ese alguien. Mouratoglou, un adinerado francés que nunca había entrenado a ningún jugador famoso antes de sustituir a Richard, el padre de Williams, como su entrenador en 2012, dice a Newsweek que él puede ayudar a Williams a ser la mejor del mundo durante varios años más. Pero Mouratoglou es un personaje controvertido, y muchas personas que saben del juego afirman que su registro de entrenamiento antes de Williams era mediocre y que su éxito actual se debe exclusivamente a que ella es una atleta extremadamente talentosa y motivada. Estas críticas hacen que Mouratoglou esté aún más decidido a ayudar a Williams a superar ese desafío. Si ella gana dos Grand Slams más, Mouratoglou entrará con ella en el libro de récords, quizás acallando finalmente a los negativistas que lo han acosado durante toda su carrera.

La relación entre cualquier tenista profesional y su entrenador puede romperse fácilmente debido a que los jugadores contratan directamente a sus entrenadores, pagando su salario como lo harían con cualquier otro empleado. El entrenador asume la función de mentor y tirano, pero ambas partes saben que aquel es realmente sólo una ayuda. Y muchos de ellos no sobreviven durante mucho tiempo. Brad Gilbert, que fue entrenador de Andre Agassi durante mucho tiempo y a quien el ex número 1 del tenis varonil describió como “el mejor entrenador de todos los tiempos” permaneció sólo 16 meses con el actual número 2 varonil, el británico Andy Murray. Si un entrenador no logra elevar el ranking de un jugador, eso puede costarle el puesto. Ivan Lendl, antiguo jugador número 1 convertido en entrenador, señala acerca de esta dinámica que resulta útil ser “independiente de la necesidad del trabajo”. Por supuesto, Lendl puede darse el lujo de ser despedido.

Antes de que Williams contratara a Mouratoglou, había tenido sólo dos entrenadores: su madre y su padre. Éste último fue el que más participó, siendo una persona que impone una disciplina férrea y que era capaz de hacerle frente a su, en ocasiones, irascible hija. (En 2009, el Comité del Grand Slam, conformado por los directores de los cuatro Slams, pusieron a Williams en un período de prueba durante dos años después de que ella amenazó con introducir una pelota en la garganta de una juez de línea.) Así que cuando Williams decidió que quería un nuevo entrenador, Mouratoglou supo que tendría un trabajo difícil. “¿[Acaso] piensas que es fácil tratar con Serena?”, pregunta, sentándose cerca de las canchas de arcilla de su nueva academia de tenis en Niza, Francia. “¿Acaso piensas que es fácil hallar la forma en que Serena te siga?”

SERVIR FRÍO: Sus adversarios dicen que Mouratoglou tiene suerte de trabajar con una jugadora tan talentosa, y que todo el crédito por el éxito de Williams le corresponde a quienquiera que le haya enseñado a hacer el saque. FOTO: CAMERON SPENCER/GETTY

En 2012, Williams necesitaba ayuda para retomar el camino; se encontraba en crisis. Había ganado dos Grand Slams en 2009 y dos más al año siguiente. Pero en 2011, se perdió la mitad de la temporada debido a una lesión en el pie y a que tenía coágulos de sangre en los pulmones. En la final del Abierto de Estados Unidos de ese año, volvió a perder la calma, diciéndole al árbitro, “Eres una persona que odia, y eres igual de desagradable en tu interior”. Williams terminó el año sin ningún título de Grand Slam y cayó de la cuarta a la 12ª posición en los rankings mundiales femeniles.

Durante los primeros cinco meses de 2012, su caída continuó. En el Abierto de Australia, realizado en enero de ese año, perdió en la cuarta ronda ante Ekaterina Makarova, que en ese entonces era la número 56 del mundo y la jugadora peor clasificada de las 16 atletas que seguían en el torneo. En mayo, Williams fracasó en el Abierto de Francia, cayendo en la primera ronda ante Virginie Razzano, clasificada como la número 111 del mundo.

Después de ese torneo, Williams acudió a la academia de Mouratoglou en París, que fue la precursora de su escuela en Niza. En esa época, Mouratoglou era relativamente desconocido y trabajaba como entrenador de Grigor Dimitrov, que en ese entonces ocupaba la posición número 37 del tenis varonil. Dice que Williams estaba en París, necesitaba un lugar para practicar y que había oído un poco acerca de él. En su primer día en la academia, señala Mouratoglou, observó a Williams practicar durante 45 minutos y le dio su veredicto. “Te falta equilibrio. Cada vez que lanzas un golpe, estás desequilibrada, lo cual te hace perder mucho,” afirma haberle dicho. “Asimismo, pierdes poder porque [tu] peso corporal no acompaña [a los tiros], además de que no te mueves, por lo que tu juego es lento. Usualmente, juegas rápido”.

Mouratoglou dice que Williams le respondió, “Increíble, mi padre dice exactamente lo mismo. Trabajemos en ello”.

Mouratoglou y Williams entrenaron durante el resto de la semana antes de que ella volviera a Estados Unidos. Entonces, la semana previa a Wimbledon, llamó a Mouratoglou y le pidió probarlo como entrenador durante el torneo. Ella no había ganado ningún Grand Slam en dos años, le dijo, y convencida de que su carrera pronto terminaría, deseaba ganar sólo uno más.

Mouratoglou estuvo de acuerdo y Williams ha sido prácticamente invencible desde entonces. Aquel año, a sus 30, ganó en Wimbledon, una medalla olímpica de oro y el Abierto de Estados Unidos. En febrero de 2013, volvió al número 1 en el ranking, convirtiéndose en la mujer de mayor edad en ocupar el más alto puesto, además de ganar el Abierto de Francia y el Abierto de Estados Unidos. En 2014, aún era la número 1 y volvió a ganar el Abierto de Estados Unidos. En 2015, ganó el Abierto de Australia, el Abierto de Francia y Wimbledon.

Mouratoglou no se muestra tímido al asumir el crédito por el regreso de Williams y afirma que su rigurosidad con ella fue de gran importancia. En su autobiografía publicada en 2015 y titulada Le Coach (El entrenador), recuerda haberle lanzado un manotazo a la gorra de Williams porque ella lo estaba ignorando, diciéndole que si quería que la entrenara, debía mostrarle respeto. “Pienso que es importante ser firme y tener personalidad”, dice. “[Los jugadores] desean a alguien firme a su lado, porque uno [les] da confianza de esa manera”.

Parte de la disposición de Mouratoglou de hacerle frente a Williams podría derivarse, como en el caso de Lendl, del hecho de no necesitar el trabajo. Su padre, Pâris Mouratoglou, es expresidente de EDF Énergies Nouvelles, y en 2011 vendió su participación de 25 por ciento en la empresa. A pesar de que esperaba que su hijo siguiera sus pasos en el negocio, cuando éste tenía 26 años, le dio el dinero para crear su academia en 1996. Mouratoglou pudo contratar al veterano entrenador de tenis Bob Brett para dirigir la escuela y darle legitimidad. Fue Brett quien le enseñó a Mouratoglou a entrenar a otros jugadores.

Actualmente, la academia aloja a más de 2000 jugadores cada año, atrayendo a muchos de ellos gracias a su estrella, Williams. Ella es la única persona a la que Mouratoglou entrena, y se cree que su asociación se extiende más allá de las canchas. Se rumora que han estado ligados sentimentalmente, algo que la antigua rival de Williams, Maria Sharapova, insinuó públicamente en 2013. Después de un artículo publicado en Rolling Stone en el que Williams pareció meterse con Sharapova y su entonces novio, Grigor Dimitrov, el jugador ruso que había sido suspendido por dos años tras dar positivo en una prueba antidoping, comentó, “Si ella desea hablar acerca de algo personal, quizás debería hablar acerca de su relación y de su novio, que es casado y se está divorciando, y además tiene hijos”.

Varias fotografías de Williams en 2012, con su mano en el bolsillo trasero de los vaqueros del entonces casado Mouratoglou habían suscitado rumores acerca de su relación. Mouratoglou afirma que no ha visto las fotos, aunque no niega que él y Williams fueron, o son, pareja. “Quizás no sabía dónde poner su mano”, dice. Un representante de Williams declinó hacer comentarios.

Cualquiera que sea la naturaleza de la relación personal entre Williams y Mouratoglou, ésta ha ido en paralelo con el periodo más exitoso de su carrera. Y esto ha vuelto famoso a Mouratoglou. Al entrenador ahora le gusta compararse con el nuevo director técnico del Manchester United, José Mourinho, uno de los entrenadores de fútbol soccer más exitosos de su generación. Pero los críticos de Mouratoglou (y hay muchos) dicen que no es demasiado difícil entrenar a Williams.

“Los entrenadores que han llevado a jugadores clasificados en el número 25 hasta llegar a los cinco primeros del ranking mundial; eso es entrenar”, dice una persona relacionada con la industria que pidió mantenerse en el anonimato por temor a poner en riesgo sus relaciones profesionales. “Denle crédito a quienquiera que le haya enseñado [a Williams] a hacer el saque, pero eso es todo”. (Los comentaristas consideran que el saque de Williams, que sus padres le ayudaron a desarrollar, es su mejor tiro. Graf dijo al respecto, “Pienso que es la mejor arma que ha habido nunca en este deporte”.)

Tales críticas irritan claramente a Mouratoglou. “Pienso que trabajar con ella o con Novak [Djokovic] o con Roger [Federer]; pienso que hay sólo tres personas en el mundo que pueden hacerlo”, afirma.

Los críticos de Mouratoglou consideran su inquebrantable confianza en sí mismo como arrogancia. “Piensa que es el dios del tenis”, señala la fuente. “Los entrenadores [que] piensan que ellos son las estrellas… Hay sólo una estrella y esa es el jugador. Pero haz las cuentas: mira su registro de entrenamiento antes de Serena”.

Antes de conocer a Williams, las asociaciones más exitosas de Mouratoglou fueron con los jugadores de mediana categoría Marcos Baghdatis, Anastasia Pavlyuchenkova, Yanina Wickmayer, Aravane Rezaï, Jérémy Chardy y Grigor Dimitrov. Sólo Pavlyuchenkova estuvo con él más de un año y, aparte de Wickmayer y Rezaï, todos ellos subieron en el ranking tan pronto dejaron a Mouratoglou.

Mouratoglou dice que fue él quien despidió a los jugadores, con excepción de Dimitrov, quien se fue cuando Mouratoglou comenzó a entrenar a Williams. “En la mayoría de los casos, ellos no estaban preparados para hacer el esfuerzo extra para pasar al siguiente nivel, y eso es algo que no juzgo. No tengo ningún problema con ello,” dice. “Yo solo les dije, ‘Haz lo que quieras’, pero mi objetivo era estar en la cima del juego como entrenador, así que no voy a esperar. Voy a hacer otra cosa”.

La mayoría de los antiguos jugadores de Mouratoglou declinaron responder a la solicitud de Newsweek para hacer algún comentario. Sin embargo, Rezaï dijo a Newsweek que su relación con Mouratoglou terminó cuando ambos discutieron debido a su estilo de entrenamiento, que a ella le pareció demasiado exigente. “Me dio una dieta para perder, no sé, 6 u 8 kilos [de peso] mientras participaba en torneos”, dice. “La manera en que me entrenaba a mí o a otros jugadores era demasiado extrema, demasiado difícil. Los jugadores nunca entrenaron realmente con él por más de un año debido a la forma en que trabajaba. No es compatible a largo plazo. Él quebrantó a los jugadores”.

Mouratoglou no niega que sus métodos pueden ser bastante rudos. “Querer estar en la cima es realmente difícil”, afirma. “Esa es la razón por la que sólo unos cuantos pueden hacerlo. Serena está dispuesta a hacerlo, y esa es una de las cosas que la hacen diferente”.

Rezaï pone esto en duda y dice que Mouratoglou no es tan severo con su jugadora estrella debido a que teme ser despedido. Sin embargo, Williams todavía sigue un régimen de entrenamiento bastante agotador. Ella y Mouratoglou entrenan durante unas dos horas en la cancha, dedicando cuatro horas más a trabajar con su estado físico, fisioterapia, yoga y estiramientos. Los días de descanso, señala Mouratoglou, son infrecuentes.

Cuando Williams no está entrenando, le gusta ver videos de los principales jugadores varones y le pide a Mouratoglou que le ayude a emular sus técnicas. “Ella desea mejorar”, afirma. “¿Cómo podría mejorar viendo sólo a mujeres? Ella es la mejor del mundo”.

Pero esa concentración y ambición no pueden superar la decadencia física que se produce con la edad. Williams no logró ganar el último torneo de Grand Slam en 2015, el Abierto de Estados Unidos, cuando perdió en las semifinales. En noviembre, Mouratoglou llegó a los titulares de los diarios cuando dijo acerca de Williams, “el cartílago [de la rodilla] está [casi] totalmente desgastado, no todo, pero sí una gran parte. Tiene lesiones en los huesos, y si sigue jugando demasiado tiempo a pesar de todo esto, el siguiente paso es una fractura por estrés”.

Mouratoglou ahora se echa atrás con respecto a esa evaluación. “No hay ningún problema [con la rodilla], y si ella desea jugar durante cinco años, jugará durante cinco años”, afirma. Sin embargo, en enero, Williams se vio obligada a retirarse de la Copa Hopman, un torneo relativamente menor, tras sufrir una inflamación de rodilla. Poco después, perdió en la final del Abierto de Australia. Aunque Mouratoglou afirma que Williams y su equipo han encontrado soluciones médicas para hacer frente a su pérdida de cartílago, la cual, afirma, Williams no desea hacer pública, finalmente reconoce que los huesos de sus rodillas “chocan uno contra el otro. Ya sabes, al practicar deportes todos los días durante tantos años, tu cuerpo envejece. Es simple”.

La derrota de Williams en la final del Abierto de Francia, su tercera derrota consecutiva en un Grand Slam, podría ser un signo de que su carrera finalmente está en decadencia. Después del partido, Billie Jean King, ex número 1 del mundo, dijo que Williams no se veía feliz en la cancha. “No tiene el mismo empuje ni el mismo vigor. No sé si es algo físico, pero algo no anda nada bien”, dijo King.

Mouratoglou piensa que la presión para igualar el récord de Graf hizo que Williams perdiera el partido. “Hay una gran presión, y si decimos que no la hay, estaríamos mintiendo”, afirma. “Para combatirla, es necesario tener confianza”. Tras la derrota de Williams en París, Mouratoglou la tranquilizó diciéndole que tenía la fortaleza física para ganar en Wimbledon; sólo necesitaba creer en sus propias capacidades. “Siento que hemos encontrado esto,” dice. “Ella se ha dado cuenta de que no hay nada que le impida ganar el próximo Grand Slam”.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek