A seis semanas de los Juegos
Olímpicos, la Agencia Mundial de Antidoping (AMA) ha determinado que Brasil no
acató la advertencia y ha vetado al laboratorio de dopaje en Río de Janeiro,
responsable de realizar las pruebas de sangre y orina a los competidores.
En febrero pasado, la AMA
incluyó en su “lista de vigilancia” a Brasil, Bélgica, Francia, Grecia, México
y España, dando hasta el 18 de marzo para que los países acataran las normas
internacionales de dopaje. Luego de cuatro meses, la institución determinó que
había “errores de procedimiento” y cerró el lugar hasta diciembre próximo.
Aunque el laboratorio cuenta
con 21 días para revocar la decisión de la AMA, si ésta mantiene la decisión,
los más de 6 mil análisis de antidoping necesarios para los Juegos, deberán realizarse
en algún otro establecimiento de otro país que se adapte a las exigencias del
organismo, lo que podría costar millones de euros.
“Durante este tiempo, la
AMA trabajará junto al laboratorio de Río para resolver el problema
identificado”, declaró en un comunicado el director de la agencia, Olivier
Niglii.
En 2013, cuando el Mundial de
Fútbol 2014 estaba cerca, la AMA estableció que las medidas utilizadas en el
laboratorio, así como la tecnología del mismo no concordaban con las requeridas
para la competencia, por lo que las pruebas obtenidas se enviaron para su análisis
en Suiza, un procedimiento que costó varios millones de euros.
Luego del suceso, Brasil
invirtió 50 millones de euros para habilitar el Laboratorio Brasileño de
Control de Dopaje. Obtuvo su certificación en 2015, pero ahora ha vuelto a ser suspendido.