El primer ministro británico, David Cameron, anunció este viernes que abandonará el cargo en octubre porque el país necesita un líder nuevo para llevar a cabo las negociaciones de ruptura con la UE.
“No sería correcto que yo fuera el capitán que dirigiera al país”, dijo Cameron a la prensa ante su residencia, estimando que “el nuevo primer ministro debería estar en el puesto antes del inicio del congreso del Partido Conservador”, en octubre.
“Los británicos votaron a favor de abandonar la Unión Europea y hay que respetar su voluntad”, añadió.
“Creo que es el nuevo primer ministro el que tiene que tomar la decisión de activar el Artículo 50” del Tratado europeo de Lisboa, el que abrirá el periodo de negociaciones para la ruptura.
Cameron defendió haber convocado este referéndum, cuyo resultado hundió las bolsas y la libra.
“Tenemos una democracia parlamentaria”, afirmó, “pero hay momentos en que lo correcto es consultar a la gente”.
El primer ministro lanzó un mensaje de tranquilidad, avisando “a los británicos que viven en Europa y a los europeos que viven aquí de que no habrá cambios inmediatos”.
Se le acabó la suerte
David Cameron apostó su legado a dos referéndums y perdió el segundo.
“El primer ministro ya se llevó un susto de muerte cuando parecía que Escocia iba a independizarse en el referéndum de setiembre de 2014, que lo convocó cuando el independentismo no pasaba del 20 por ciento”, publicó la agencia AFP.
Ganó el unionismo, pero el independentismo escocés subió como la espuma. En el caso del referéndum de la UE, el euroescepticismo acabó desbordándolo.
Lejos de servir para unir a su Partido Conservador, la campaña del referéndum lo ha fracturado más y la pregunta ahora es qué ocurrirá con los otros perdedores, como el ministro de Finanzas George Osborne. De momento, la primera víctima es él, asegura Florence Biedermann, de la agencia de noticias.
Para la periodista, Cameron representa la paradoja de un primer ministro que, siendo en principio escéptico sobre el proyecto europeo, pasó tres meses predicando sus bondades y advirtiendo de las calamidades que supondría abandonarlo.
“Pero es un euroescéptico pragmático”, matizó Peter Snowdon, coautor del libro “Cameron at 10”, que narra sus primeros años como líder de los conservadores. “No es Edward Heath [eurófilo], ni es Margaret Thatcher [eurófoba]. Es mucho más pragmático”, estima su biógrafo.
Un espécimen británico
Cameron, proveniente de una familia acomodada, nunca levantó grandes pasiones, ni en su partido ni entre sus electores. El político de 49 años es padre de tres hijos y estudió en el prestigioso colegio privado de Eton.
“Es educado pero no es un intelectual, es determinado, pero no dominante, es un caballero pero no es ‘snob’ (…) Es creyente, pero no demasiado creyente. La gente como él tiene bastantes limitaciones, como la falta de originalidad, la ausencia de pasión y la tentación de la autosatisfacción, pero antaño dominaron el mundo”, escribió su biógrafo Charles Moore.
Para Moore, representa “el perfecto prototipo moderno de una especie británica muy antigua”.
En Eton coincidió con su rival Boris Johnson, que entonces se perfilaba como más brillante y prometedor, recordó su biógrafo Michael Ashcroft.
Su trayectoria en Oxford y su entrada en política transcurrieron sin incidentes. Su ascensión fue rápida, hasta que llegó a ser líder de su partido hace once años.
Entonces emprendió la tarea de modernizar la vieja formación y actualizarla con el mantra del conservadurismo “compasivo”. También quiso terminar con las disputas sobre Europa, un motivo constante de cruentas batallas que terminó con carreras como la de la Dama de Hierro.
La idea del referéndum nació durante el ascenso del partido populista y euroescéptico UKIP en las elecciones europeas de 2014.
La derrota es “un golpe terrible para su credibilidad”, dijo a la AFP Tim Bale, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Queen Mary en Londres.
“No aguantaría ni 30 segundos” en el poder, había pronosticado el dirigente conservador Kenneth Clarke, que ejerció como ministro durante su gobierno.
Cameron ya había anunciado que no se presentaría a las próximas elecciones en 2020, alegando que quiere dedicarse a otras actividades, especialmente a su familia.