El cáñamo, eclipsado por la marihuana ¿crecerá como industria?

Cliff
Thomason abandonó el negocio de los bienes raíces el año pasado para
convertirse en una especie de pionero: un granjero de cáñamo.

El
hombre de Grants Pass, Oregón, fue el primero en el estado en cultivar cáñamo
legalmente, después de que Oregón empezó a otorgar licencias a los cultivadores
en 2014, uniéndose a otros 17 estados a nivel nacional que han diferenciado el
cáñamo de la marihuana y establecen sistemas reguladores separados para
cultivarlo. Pero Thomason es uno de apenas 43 granjeros en el estado que
enfocan sus acciones en producir semillas y fibras, en oposición al aceite de
cannabidiol extraído del tallo de cáñamo y usado tanto como un equilibrador de
las propiedades psicoactivas de la marihuana y como un producto meramente
medicinal, aliviando síntomas que van desde el dolor de espalda hasta la
ansiedad. En el auge de la industria del cannabis, el cáñamo se ha convertido
en un hijastro desatendido.

“La
gente se está moviendo en una dirección muy singular”, dice Thomason, quien se
ha postulado a la gubernatura como independiente. La cantidad de granjeros que
cultivan cáñamo industrial es “lamentable”, dijo él a Newsweek en una convención de cáñamo en Portland previamente este
mes. “Es la primera planta del planeta que puede alimentarte, albergarte,
vestirte y curarte”.

Eso
tal vez sea cierto —cultivado por milenios, los usos del cáñamo como fibra e
incluso como materiales de construcción son al parecer interminables— pero la
industria del cáñamo ahora se halla completamente eclipsada por su prima más
sexi: la marihuana. La yerba legal en cuatro estados y el Distrito de Columbia
ha resultado en una oleada de atención y dinero para una nueva industria en
auge, pero el cultivo mucho más útil que fue prohibido por la misma ley federal
que detuvo la marihuana legal en Oregón no está cosechando muchos beneficios.

“No
hay atención mediática para ello”, dice Courtney Moran, una abogada de
Portland, Oregón, quien representa a los cultivadores de cáñamo industrial. La
legalización de la marihuana “está despertando la consciencia, pero no
realmente adonde queremos ir con ello. El cáñamo industrial no te hace viajar,
hace productos sensibles. Así que tal vez no es un material sexi de noticias”.

El
público todavía tiene problemas para distinguir entre el cáñamo y la marihuana,
ambos medidos por el mismo rasero de las tácticas de miedo del “porro de
locura” desde principios de la década de 1900 que olvidaron diferenciar entre
una forma de cannabis que pone a viajar a la gente y otra forma que no lo hace.
El cultivo de cáñamo avanza dando tumbos y con lentitud: en Oregón, 11 nuevos
concesionarios plantaron cinco cultivos fiables (otros se arruinaron gracias a
la infiltración de granjas de mota cercanas y otros problemas) y este año la
cantidad de granjeros ha aumentado a 43. Pero la industria podría ser mucho más
grande, dice Moran. Ella presentó una petición ante la Administración para el
Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) apenas la semana pasada para
desclasificar al cáñamo como una sustancia de la “lista 1” prohibida
federalmente, gracias a la presencia minúscula de THC en el cáñamo.

También
hay tensión entre los granjeros de cáñamo y los de marihuana, dice Josh Taylor,
quien organizó la convención del cáñamo. Granjeros de marihuana preocupados de
que las plantas de cáñamo produzcan semillas que infiltren sus propios cultivos
han quemado los tallos, dijo él, lo cual ha llevado a “zonas neutrales” en
estados como Colorado.

“Mucha
gente viene a eventos como éste sólo en busca de ponerse a viajar”, dijo Ben
Christensen, quien hace jabón, lociones y aceite para masajes de cáñamo para
sus negocios Oregon Hempworks con seis años de antigüedad. La compañía ahora
vende productos en 10 tiendas alrededor del país, dijo él, y la gente está
aprendiendo lentamente que “este no es sólo un nicho de mercado para hippies.
Ahora todos piden estas cosas”. Pero aun así, Christensen a menudo tiene que
explicar la diferencia entre el cáñamo y la marihuana. “No puedo esperar a que
los titulares dejen de decir ‘Altas Esperanzas para el Cáñamo’,” dice él.