Una memoria falsa se define como una serie de recuerdos de detalles o
eventos que no ocurrieron o, en caso de que sí ocurrieran, han sido
distorsionados. La memoria humana es susceptible de transformar la información
que almacena; se puede recordar el argumento general de un libro, y tergiversar
detalles u olvidarlos, guardar ideas generales del argumento de una historia y
el resto dejar que se infiera o reconstruya cuando se requiera. Es en este
proceso de reconstrucción que se pueden elaborar recuerdos falsos, y entre las
muchas causas que hay detrás figuran los estados alterados de conciencia, por
ejemplo, la hipnosis.
En 1990, en California, Estados Unidos, Holly Ramona, de 19 años, demanda
a su padre Gary Ramona por medio millón de dólares porque, supuestamente, él la
había violado en repetidas ocasiones cuando ella tenía entre cinco y ocho años.
La acusación aflora luego de que Holly se atiende con una psicoterapeuta por
depresión y bulimia. La especialista le comenta a Holly que la mayoría de los
casos de bulimia están relacionados con experiencias de abuso sexual durante la
infancia, y la convence de someterse a hipnosis para “desentrañar la verdad”.
Las sesiones le hacen recuperar recuerdos reprimidos por más de una década.
Luego de cuatro años, lapso en el que Gary pierde familia y empleo, al fin logra
aportar evidencia que convence al tribunal de que la psicoterapeuta ha
sugestionado a Holly e implantado recuerdos falsos en su memoria. La corte
multa a la terapeuta con casi medio millón de dólares por concepto de
reparación de daños y malas prácticas profesionales.
Varios investigadores aseguran que con el tiempo será posible implantar
casi cualquier recuerdo falso a un grupo de personas y orientar su conducta
conforme a ese recuerdo; suena a ciencia ficción pura. Lo cierto es que sí es
posible que se modifique la percepción sobre un evento, situación u objeto a
partir de una memoria falsa. Por lo pronto,neurocientíficos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por
sus siglas en inglés), en Estados Unidos, han demostrado que es
posible implantar falsos recuerdos en el cerebro de ratones, y
que muchos de los rastros neurológicos de estos recuerdos son idénticos en su
naturaleza a la de la memoria auténtica.
La memoria es indispensable para desempeñar
todas las actividades cotidianas, y en general se puede confiar en ella, sólo
hay que mantener una actitud escéptica sobre cuestiones que parezcan demasiado
oscuras, o poca claras de entre los recuerdos.