Recuerdan a mexicanos asesinados en Orlando

Miguel Ángel Honorato, uno de los cuatro mexicanos que fallecieron en el atentado al bar Pulse en Orlando, era bueno para los negocios.

Su hermano José relató en entrevista que Miguel ayudó mucho al crecimiento de los negocios de la familia, dedicada a los restaurantes.
“Era muy alegre, muy luchador para los negocios. Hemos crecido bastante con él y nos va a hacer mucha falta”, comentó. La familia Honorato vive en Apopka, Florida, desde 1991.
El papá de Miguel aprovechó la reforma migratoria de 1986 en Estados Unidos, que daba amnistía a los migrantes indocumentados, y logró regularizar a la familia, por lo que aunque los hijos nacieron en México, también son ciudadanos estadounidenses.
El menor de tres hermanos, Miguel, de 30 años, estaba casado y tenía tres hijos.
“Era muy trabajador, nunca dejaba el trabajo por salir, pero sí le gustaba salir de vez en cuando con los amigos.
“Esa noche salió con unas amigas, lo invitaron a este bar… son lesbianas, Miguel les llamó, porque hablaba con una de ellas bien y lo invitaron ahí”, recordó. Juan Chávez Martínez partió hace 16 años de su natal Huichapan en busca de una vida mejor, con el paso del tiempo se convirtió en el sostén de sus padres y planeaba comenzar a construir este año su casa en la comunidad de Maxtha.
La madrugada del 11 de junio Juan, soltero, de 25 años, trabajador de limpieza en hoteles de la zona, fue una de las víctimas del bar de Orlando. “Estaba lleno de sueños y esperanzas, quería levantar su casita acá en Hidalgo, pero ya no pudo comenzarla, apenas la estaba planeando”, dijo su madre.