En 2015, el consumo per cápita de café
en México era de 215 tazas anuales y se estima que para 2025 aumente hasta 39 por ciento. La buena noticia es que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha
determinado que no hay pruebas suficientes que liguen a la bebida con el
cáncer, por lo que fue eliminada de su lista de posibles productos cancerígenos.
Por otro lado, la Agencia
Internacional de Investigación contra el Cáncer (IARC, por sus siglas en
inglés), que clasifica los productos cancerígenos, advirtió que consumir
líquidos muy calientes eleva el riesgo de cáncer en el esófago, en un estudio
publicado el pasado miércoles.
La información coloca en la mira
países que consumen bebidas a altas temperaturas que rebasan los 65 o 70 grados
Celsius, como China, Irán y algunos sudamericanos que toman la infusión de la
yerba mate, que muestran gran diferencia con Norteamérica y Europa, en la
temperatura del café.
Ingerir una bebida a temperatura muy
alta puede causar lesiones termales que podrían derivar en el desarrollo de
tumores, de acuerdo con Dana Loomis, subdirectora del programa del IARC, quien
encontró una relación de tasas más altas de lo normal de cáncer de esófago en naciones
donde se consumen líquidos muy calientes, incluso por debajo de los 60 grados
Celsius, aunque aclaró que las pruebas aún son escasas.
Anteriormente, la IARC había clasificado
al café en una categoría más alta, pero en el reciente estudio publicado en la revista
Lancet Oncology, los expertos
descartaron la posibilidad de algún lazo entre la bebida y la enfermedad, e
incluso destacaron que la única prueba es que el café no aumenta el riesgo de
padecerla.
Los especialistas señalaron que existen medidas más efectivas para
disminuir las posibilidades de contraer la enfermedad que afecta a millones de
personas el mundo, dejar de fumar o reducir el consumo de alcohol, por ejemplo.