El gobierno interino de Michel Temer ha recibido un nuevo golpe, cuando el mandatario brasileño aún no cumple ni un mes en la presidencia de Brasil. La procuraduría ha pedido cárcel para cuatro prominentes integrantes del partido del mandatario, entre ellos los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados.
El diario O Globo informó este día que la procuraduría ha solicitado encarcelar a Renan Calheiros, presidente del senado, al senador Romero Jucá, quien apenas duró unos días como ministro de planificación del gobierno interino. La fiscalía también pidió que Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados, suspendido de su cargo, sea detenido y que el expresidente y ahora senador José Sarney sea sujeto a prisión domiciliaria.
Todos ellos son acusados de interferir en la investigación del fraude a Petrobras. O Globo publicó que “todos fueron grabados intentando interferir en las investigaciones de ‘Lava Jato'”, nombre con el que se conoce la investigación para develar el escándalo que drenó miles de millones de dólares de Petrobras hacia partidos políticos.
Los cuatro nombres pertenecen a la cúpula del partido de centro PMDB, presidido por Temer hasta poco antes de asumir la jefatura de Estado luego de la suspensión de la mandataria Dilma Rousseff, quien ahora es juzgada por el Senado acusada de haber manipulado las cuentas públicas en 2014, año de su reelección, y principios del 2015.
La sentencia final del caso de Rousseff está prevista para mediados de agosto, en plena realización de los Juegos Olímpicos de Rio-2016.
Los diarios Folha de Sao Paulo y Estadao divulgaron la misma información citando a O Globo, y precisaron que la confirmaron con fuentes del Lava Jato.
La base de los pedidos del fiscal general Rodrigo Janot a la corte suprema se basan en los audios de conversaciones telefónicas tomados secretamente por Sergio Machado, expresidente de Transpetro, una subsidiaria de Petrobras.
Machado grabó a los caciques del PMDB para documentar su confesión y colaborar así con la justicia a cambio de una reducción en su eventual condena.
Tras conocerse los primeros pasajes de las grabaciones, Jucá debió renunciar y desató una prematura crisis dentro del gobierno de Temer. A la semana siguiente, cayó el ministro de Transparencia, Fabiano Silveira, también grabado criticando la operación Lava Jato.
Los pedidos están hace al menos una semana en manos del ministro de la corte suprema Teori Zavascki, que investiga el escándalo. La mayoría de los implicados tienen fueros especiales y no pueden ser juzgados por la justicia común.