Por primera vez los Juegos Olímpicos
contarán con un equipo conformado por atletas que huyeron de su tierra natal.
Serán 10 deportistas quienes representarán a los refugiados del mundo, como
símbolo de esperanza y para que los espectadores tengan conciencia de la crisis
por la que atraviesan millones de personas.
Los corredores sudaneses James Nyang
Chiengjiek (400 metros), Yiech Pur Biel y Rose Nathike Lokonyen (800 metros),
Paulo Amotun Lokoro y Anjelina Nada Lohalith (1,500 metros), quienes entrenan
en Nairobi, así como Popole Misenga y Yolande Bukasa Mabika, de República del
Congo y refugiados en Brasil, son algunos de los integrantes.
Los nadadores sirios Rami Anis y Yusra
Mardini, radicados en Europa, y Yonas Kinde, un maratonista etíope que ha hecho
de Luxemburgo su hogar, completan el equipo de refugiados dado a conocer el
viernes pasado por el Comité Olímpico Internacional (COI).
“Esto también es una señal para la
comunidad internacional de que los refugiados son nuestros compañeros, seres
humanos que enriquecen a nuestra sociedad”, señaló Thomas Bach, presidente del
COI.
Como parte del compromiso del organismo
por ayudar a los refugiados, y con la ayuda de diversas asociaciones en el
mundo, el directivo informó que se han identificado deportistas con potencial
para los Juegos Olímpicos en campos de Kenia, por ejemplo, a los cuales se les
apoyará con recursos y entrenamientos.
El equipo de refugiados se suma a la
lista de conjuntos deportivos que por diversas situaciones políticas han
competido con la bandera Olímpica, como Yugoslavia en 1992, debido a las
sanciones en contra de su país por la guerra en los Balcanes, o Sudán del Sur
en 2012 porque su comité olímpico aún no estaba conformado.