ORIZABA, Veracruz.– José Basaldúa no había sentido la necesidad de votar, hasta hoy. Tiene 34 años, nació en Orizaba, es empleado, toda su vida ha transcurrido en Veracruz y esta es la primera vez que ejerce su derecho al voto. En ninguna otra elección había tenía un motivo para presentarse en la casilla. Este domingo, sí tiene una razón para votar: “Que ya no gane el PRI”.
La noche del sábado, por ejemplo, al oriente de la ciudad de Orizaba se escuchó el sonido de las balas. En el municipio de Acajete, la casa del alcalde fue incendiada. En el municipio de Emiliano Zapata, una persona fue asesinada y su cabeza fue dejada afuera del lugar donde hoy se instaló una casilla de votación.
Además, horas antes de que comenzara la jornada electoral, ciudadanos de varios municipios denunciaron a través de las redes sociales que recibieron mensajes en su teléfono celular en donde les alertaban de no salir este domingo, porque “se va a poner cabrona la cosa, no te expongas”.
Aún así, José Basaldúa decidió ir a votar. Él no recibió ningún mensaje en su teléfono celular, pero escuchó en las noticias lo que sucedía en su estado, el cual cuenta con el tercer padrón electoral más grande del país y donde hoy se elige a gobernador y a 30 diputados.
“Nunca había votado, pero esta vez lo hice por una razón: que ya no gane el PRI, porque al estado lo han dejado en un estado deplorable”, dice José al salir de la casilla donde votó antes de las diez de la mañana.
José fue uno de los pocos votantes que se miraban en las casillas instaladas en la ciudad de Orizaba. Gran parte de ellas abrieron con retraso de, por lo menos, una hora. Sólo las casillas especiales, en especial la instalada en la central camioneta, había una afluencia importante de votantes.
José quiso votar temprano. Acudió a la casilla con su hija de ocho años. “Antes no me importó votar, pero ahora me nació venir porque no es posible que siga el estado así con tanta corrupción. Ojalá y mi voto sirva para cambiar esto y ojalá que no hagan trampa, que sean unas elecciones limpias”, dice este empleado de una empresa privada.
Cuando José termina de explicarme las razones de su voto, otro hombre se acerca para denunciar que en la calle donde vive, la Madero Norte, están comprando el voto de la gente. “Los del PRI están pagando 500 pesos a la gente. Los traen a votar en taxis, como ese que está ahí, mire”.
Frente a la casilla hay dos taxis estacionados que esperan a un grupo de cuatro mujeres que están votando. Ellas y los taxistas se niegan a hablar, dicen que tienen prisa.

Casilla especial en Orizaba. Foto: Thelma Gómez Durán/NW Noticias.
En otra casilla, también en la zona centro de Orizaba, ciudad en donde los índices de asesinatos y secuestros se incrementaron en los últimos años, Sergio Ramos, de 54 años, votó con la esperanza de que esta elección traiga un cambio para Veracruz: “Que el que llegué como gobernador haga algo para que se termine esta violencia, que se compongan las cosas, porque no podemos acostumbrarnos a vivir así”.
Sergio Ramos, quien es comerciante, votó porque dice, no es normal vivir con miedo.
Y sí, el miedo se nota en esta ciudad. Por ejemplo, hay miedo hasta para que los votantes den su nombre. Varios aceptan hablar con los periodistas, pero con la condición de que no se anote su nombre, porque “uno nunca sabe qué pueda pasar”, se justifica una profesora jubilada.
Ella acudió a las urnas para cumplir con su obligación ciudadana, pero también porque espera que su voto contribuya a que la alternancia política llegue a Veracruz, estado que siempre ha estado gobernado por el PRI.
De acuerdo con las encuestas difundidas hace un par de semanas, la elección para gobernador en Veracruz era de las más cerradas, ya que tres de los siete candidatos que hay para gobernador, tenían posibilidades de ganar: el candidato de la coalición PRI, PVEM, Nueva Alianza y Alternativa Veracruzana, Héctor Yunes; su primo Miguel Ángel Yunes, de la alianza PAN-PRD; y el candidato de Morena, Cuitláhuac García, un ingeniero mecánico que ha sorprendido por el repunte que ha tenido su campaña en las últimas semanas.
La profesora jubilada que pide no publicar su nombre comenta que votó porque quiere un cambio para su estado, porque “ya estamos hartos de que los políticos se enriquezcan con el dinero de los ciudadanos, que sólo endeuden al estado”.
La mujer señala un tema que es conversación cotidiana en el estado: la deuda del gobierno de Veracruz que ha llevado, por ejemplo, a que el estado no tenga recursos para cubrir las pensiones.
La profesora jubilada menciona que el Estado le adeuda alrededor de 70 mil pesos. “Desde hace dos años no se nos paga completo lo que deben de pagarnos. Por eso, y porque he visto cómo los políticos sólo se enriquecen, es que voté por otro que no es de los mismos, que no ha estado en el PRI”.
Hace seis años que María no votaba. Ella, como la profesora jubilada, prefiere no dar su nombre real. Como José, ella decidió salir a votar por el enojo que siente: “No quiero que ganen los corruptos de siempre”.
Como a todos los que entrevisto, me dice que lo único que espera es que se respete el voto. La mayoría desconfía en que esta sea una elección limpia. María lo resume así: “Ya no hay por quién votar. Votamos por el menos peor. Pero los que siempre han gobernado no van a dejar que llegue. A ver qué pasa”.
Aún con todo y su desesperanza, el enojo de Maria, de José, de Sergio y de la profesora jubilada es mayor. Y por eso es que ellos si salieron a votar en Veracruz.