El estudio fue publicado en la revista científica
estadounidense Meteoritics and Planetary
Science, en este se explica que 13 investigadores analizaron la composición
de la daga, mediante espectrometría de fluorescencia de rayos X,
en la que encontraron 10 por ciento de níquel y 0.58 por ciento de cobalto, componentes esenciales
del hierro de los meteoritos.
“La composición de la hoja, determinada con precisión
gracias a la espectrometría de fluorescencia de rayos X, respalda fuertemente
su origen meteórico”, afirma el estudio, llevado a cabo principalmente por
investigadores de la Escuela Politécnica de Milán, de la universidad de Pisa y
expertos del Museo de El Cairo.
Mahmud El Halwagy, un ex director del museo de El Cairo
que participó en las búsquedas, confirmó hoy estos resultados. Los científicos involucrados en el estudio
afirman que la calidad de fabricación del puñal demuestra que en la época del
faraón, los egipcios ya tenían un dominio significativo del hierro.
Desde el descubrimiento de la tumba del faraón, en 1925,
comenzó la discusión sobre el origen del material con el que estaba hecha.Se trata de
una de las dos dagas, esta de 34.2 centímetros que estaba en un frasco de cristal
de roca, y con una hoja de hierro.Hasta ahora,
90 años después, queda comprobado con este estudio que efectivamente el hierro
proviene de un meteorito caído en Egipto.
Según los científicos, los faraones tenían muy claro el
origen del hierro que utilizaban, ya que a lo largo de la XIX dinastía, una
nueva palabra apareció para referirse a ese metal: “el hierro del cielo”.
La introducción de esta nueva palabra sugiere que los
antiguos egipcios eran conscientes de que estos raros pedazos de hierro caían
del cielo, adelantándose así a la cultura occidental en más de dos milenios.