La Comisión Europea exhortó este jueves a los miembros de la Unión Europea (UE) a aprovechar “la oportunidad” que ofrecen las nuevas plataformas de la economía colaborativa, como Uber o Airbnb, que hacen temblar los sectores económicos tradicionales.
“No se puede prohibir totalmente una actividad sólo para proteger un modelo económico existente”, dijo la comisaria europea a cargo de temas de industria, Elzbieta Bienkowska, en conferencia de prensa al presentar este jueves las orientaciones de la Comisión sobre la economía colaborativa, en alusión al modelo capitalista neoliberal que comparten la gran mayoría de las economías occidentales.
Los nuevos actores de la “economía colaborativa”, Uber o Airbnb, crean trastornos importantes en Europa y el mundo en los sectores tradicionales del transporte o del alojamiento, lo que provoca reacciones dispares entre los Estados, que llegan incluso a prohibir el uso de esas plataformas, sin embargo, estas pueden ser reguladas y tener grandes beneficios para los consumidores y prestadores de servicios particulares.
“La economía colaborativa puede constituir una oportunidad para los consumidores, los empresarios y el sector privado, con la condición de que sea fomentada de la manera correcta”, estimó Bienkowski.

Sandra Kossingou y Julien Tabore (L), socios de la empresa “Canne’s bnb”,
en un piso que rentan en la ciudad de Cannes, Francia.
Foto: JEAN CHRISTOPHE MAGNENET / AFP
Sobre las restricciones que en muchos países han surgido frente a este nuevo modelo de confianza mutua, la Comisión estima que “las prohibiciones absolutas de una actividad solo deberían imponerse como último recurso”.
“Las plataformas colaborativas no deben estar sujetas a autorizaciones o licencias si sólo actúan como intermediarios entre los consumidores y aquellos que ofrecen el servicio en cuestión (por ejemplo, servicios de transporte o de alojamiento)”, añade.
Por su parte, Bruselas insta por lo tanto a que los Estados miembros diferencien “entre los ciudadanos que ofrecen un servicio de manera ocasional y los proveedores que actúan como profesionales”, para lo que la Comisión busca establecer umbrales basados en el nivel de actividad, sin adelantar de momento algún patrón de medida a partir de la cual se establecerá que una actividad es profesional.
Bruselas también recomienda que las plataformas de la economía colaborativa “presten total colaboración a las autoridades nacionales para registrar la actividad económica y facilitar la recaudación de impuestos”.
Gareth Mead, portavoz de Uber, manifestó su satisfacción por estas orientaciones de la Comisión.
“La Comisión europea presentó claramente que las leyes europeas protegen los servicios de la economía colaborativa contra las restricciones indebidas y los Estados miembros deberían rever las regulaciones que socavan el desarrollo de tales servicios”, dijo.