La
policía tuiteó que se arrestó a por lo menos una persona, y “varios” oficiales
fueron atendidos por lesiones después de ser golpeados por rocas en lo que el
departamento llamó un “disturbio”. No está claro si el arresto ocurrió dentro o
fuera del centro de convenciones. El Departamento de Policía de Albuquerque no
respondió inmediatamente el miércoles a la solicitud de clarificación de Newsweek sobre el número de oficiales
lesionados y los detalles de la detención.
El
evento se tornó violento cuando Trump, el presunto candidato republicano quien
hacía campaña en Nuevo México dos semanas antes de la elección primaria estatal
del 7 de junio, subió al estrado dentro del edificio, reportaron los medios
locales. Las protestas subieron de nivel cuando los manifestantes traspasaron
las barricadas y se dirigieron a la puerta del frente del mitin cuando Trump
empezó a hablar.
Las imágenes mostradas en los noticieros mostraron a policías a caballo y otros con palos de madera
pidiéndoles a los manifestantes que se fueran. Algunos manifestantes cumplieron
con la solicitud, mientras que otros desobedecieron, lanzando botellas y rocas
a los caballos, prendiendo fuego a las cosas, saltando al techo de coches
patrullas y blandiendo pancartas que decían: “¡No tenemos miedo!” y “¡Ningún
ser humano es ilegal!” La mayoría de los manifestantes se había ido alrededor
de las 22:00 horas, pero algunos permanecieron.
La
policía de Albuquerque dijo que los oficiales usaron humo en contra de los
manifestantes, pero no emplearon gas lacrimógeno. Las autoridades también
dijeron que las ventanas del centro de convenciones pudieron ser dañadas con un
arma de aire comprimido.
Trump,
quien ha sido criticado por fomentar actos de violencia en sus mítines, se ha
negado a condenar el caos. Él a menudo culpa a los manifestantes de chocar con
sus partidarios. Él tuiteó lo que pensaba del incidente la mañana del
miércoles.
Las imágenes al exterior del estadio sí mostró que algunos manifestantes llevaban
banderas mexicanas. Trump ha enfrentado una crítica generalizada por acusar a
México de enviar violadores y narcotraficantes a Estados Unidos, cuando declaró
su precandidatura en junio pasado. A casi un año de iniciada su campaña, él
sigue promocionando su plan de construir un muro en la frontera sur de EE UU.
Mítines
anteriores de Trump en California e Illinois se han tornado violentos. La
protesta de la noche del martes se dio menos de un mes después del último
incidente violento el 28 de abril, cuando imágenes de un partidario de Trump
con sangre y vendajes cubriendo su cara circularon ampliamente en los medios
sociales. La campaña de Trump en marzo fue obligada a cancelar un evento en
Chicago después de que chocaron manifestantes y partidarios del
multimillonario.
Mientras
los manifestantes se reunían afuera del Centro de Convenciones de Albuquerque
horas antes del comienzo del evento, Dan Scavino Jr., un asesor de Trump,
tuiteó sobre “patanes y vándalos” quienes “¡¡ni siquiera saben qué
‘protestan!!’”
Adentro,
donde unos cuantos miles de partidarios de Trump se reunieron, el aspirante a
la presidencia criticó a la gobernadora de Nuevo México, Susana Martinez
—republicana y la primera gobernadora latina del país—, por la situación
económica del estado.
“Tienen
que hacer que su gobernadora haga un mejor trabajo. Ella no está haciendo su
trabajo”, dijo Trump. En cierto momento, él bromeó sobre postularse al puesto
de ella en Nuevo México.
Martinez,
una estrella en alza del Partido Republicano, no ha apoyado a Trump y no
asistió al mitin la noche del martes.
Trump
también usó su tiempo en el estrado para mantener sus ataques recientes contra
Hillary Clinton, la posible candidata demócrata. Mientras él obtenía otra
victoria en la primaria estatal de Washington la noche del martes, el magnate
de los bienes raíces llamó a Clinton como alguien de “baja calaña” y se burló
de su nuevo anuncio de campaña el cual resaltaba comentarios que él hizo en
2006, cuando parecía que él apoyaba un colapso de la burbuja de vivienda.
A
Trump ahora le faltan menos de 30 delegados para asegurarse la candidatura
presidencial republicana de 2016, y posiblemente alcance la cifra mágica
durante el montón de primarias del 7 de junio.
El
miércoles, el magnate se dirigía al condado Orange de California, donde la
policía de Anaheim les advierte a los residentes quienes consideraban protestar
más tarde el mantenerse pacíficos. Clinton y Bernie Sanders también hacen
campaña en el estado Dorado esta semana, antes de su crucial elección primaria
programada para el próximo mes.