A principios de mayo, el primer ministro japonés Shinzo Abe visitó
al presidente ruso Vladimir Putin en Sochi, Rusia. Esa
fue la 13a. vez que ambos líderes se reúnen desde 2013, cuando Abe realizó la
primera visita oficial de un primer ministro japonés a Rusia en toda una
década. Sin embargo, dado que Abe sólo ha sostenido siete reuniones con su
homólogo estadounidense, ¿por qué se reúne tan frecuentemente con Putin?
El principal objetivo de
Abe es resolver la prolongada disputa territorial con Rusia. Conocidas como los
Territorios del Norte en Japón, las cuatro islas en disputa pertenecen
actualmente a Rusia, donde se conocen como las Kuriles del Sur. Desde que
asumió el cargo como primer ministro, Abe ha trabajado mucho para resolver
varios problemas provocados por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial.
La disputa territorial con Rusia es uno de ellos. Resulta atractivo para Abe
porque Moscú se ha mostrado dispuesto a hablar acerca de la disputa en el
pasado. De manera importante, Putin ha dicho que “puede y debe hallarse” una
solución de mutuo acuerdo.
Sin embargo, es muy poco
probable que pueda lograrse un convenio aceptable para ambas naciones. Moscú
considera que las islas fueron arrebatadas legítimamente a Japón durante el
curso de la guerra. Japón, en sus esfuerzos para recuperar las islas, ha
promovido varios planes para lograr un acuerdo con el paso de los años, pero ninguno
de ellos ha sido aceptado por Moscú. En tanto esto siga siendo así, ambos
países no podrán firmar un tratado de paz. Por su parte, el crecimiento de las
relaciones bilaterales permanecerá sin desarrollar. Existen dos áreas en
particular que podrían beneficiarse de un estrechamiento de las relaciones.
Japón, que es un país
con pocos energéticos, desea diversificar a sus proveedores de petróleo y gas;
al mismo tiempo, Rusia necesita nuevos inversionistas extranjeros debido a la
caída en los precios del petróleo y otros bienes. Aunque ya existe cierto nivel
de intercambio económico, que incluye inversiones japonesas en proyectos de
energía en Sakhalin, el intercambio comercial sigue siendo bastante menor. Esto
se debe no sólo a la poca prioridad que ambas comunidades de negocios dan a la
búsqueda de mayores oportunidades, sino además a que los bancos japoneses no
tienen ninguna prisa por invertir en la economía rusa debido a su debilidad
estructural interna. Algunas personas esperan que una mejor relación bilateral
pueda impulsar los lazos económicos.
Lo mismo se aplica a las
relaciones geopolíticas. La participación de Rusia en el área Asia-Pacífico es
comparativamente débil en comparación con su participación en Europa.
Esencialmente, sólo tiene un socio: China. Se dice que a Putin le preocupa que
China aumente su presencia comercial en el Lejano Oriente y se muestra
cauteloso ante el crecimiento militar de ese país. Esto le viene bien a Japón,
que está empantanado en una confrontación cada vez más tensa con China en
relación con el área marítima. Un mejoramiento de las relaciones entre Rusia y
Japón ayudará a abordar ambas preocupaciones. Abe puede dar a Putin opciones de
socios asiáticos, de manera que Moscú no tenga que depender excesivamente de
China. Por extensión, esto podría ayudar a introducir una división, aunque muy
pequeña, en las relaciones entre Rusia y China, añadiendo así otro nivel de
complejidad a los cálculos estratégicos de Beijing.
Sin embargo, los posibles beneficios de la búsqueda de Abe de una relación
constructiva con Putin corren el riesgo de provocar diferencias políticas con Washington.
Washington sostiene que las sanciones económicas contra Rusia se mantendrán hasta
que ese país cumpla con un cese al fuego con Ucrania. La unidad de esfuerzos
entre los aliados de Estados Unidos se considera crucial. Aunque Japón ha
implementado fielmente las sanciones del G-7, Rusia podría intentar utilizar
cualquier acuerdo con Japón para debilitarlas y enviar un mensaje de que “todo
está bien.”
Afortunadamente para Abe,
la posibilidad de que se produzca un efecto perjudicial en las relaciones entre
Estados Unidos y Japón es limitado. Tokio comprende la importancia de sus
relaciones con Washington. Y Washington comprende la importancia que tiene para
Tokio el tema del territorio perdido. De manera importante, la comunicación
entre Washington y Tokio con respecto a estos temas es bastante buena. Hay
espacio para que Japón siga una política exterior independiente sin arriesgar
su importante relación de alianza, independientemente de lo quijotesca que
pudiera parecerle a veces a Washington.
Esto se debe a que Estados Unidos y Japón comprenden que la probabilidad de
que Rusia cumpla con un acuerdo es mínima. Moscú no muestra ningún indicio
serio de estar dispuesto a llegar a un acuerdo. Después de todo, Moscú ha
elegido a ese territorio para impulsar un importante desarrollo socioeconómico y
continúa construyendo nuevos complejos habitacionales para sus soldados
estacionados en dos de las islas. La declaración del primer ministro Dmitry Medvedev de que funcionarios rusos “visitaron, visitan y
visitarán” las islas hace surgir mayores dudas sobre la seriedad de Moscú.
Nadie esperaba que la
reunión realizada en Sochi en abril marcara algún avance para resolver la
disputa territorial. Aunque Abe prometió un “nuevo enfoque” no especificado que
estaría “libre de cualesquier ideas pasadas”, no dio ningún detalle. Sin
embargo, es difícil no ver con escepticismo las oportunidades de que se
produzca algún avance en los Territorios del Norte, dada la tradicional intransigencia
de Moscú y la débil mano negociadora de Abe. Abe ha logrado tremendos avances
en otras áreas de la política exterior japonesa y ha resuelto problemas provocados
por la equivocada marcha imperialista de Japón. Sin embargo, en tanto Moscú no
muestre un grado considerable de flexibilidad, existe el riesgo de que Abe
termine como otro primer ministro japonés que no fue capaz de recuperar los
Territorios del Norte perdidos por Japón.
El Dr. Jeffrey W. Hornung es miembro del Programa de
Seguridad y Asuntos Extranjeros de Sasakawa EE UU en Washington, D.C.
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Publicado en colaboración con Newsweek / Published in colaboration with Newsweek