Derek Scissors
China
acaba de reportar sus cifras económicas de abril, y los observadores de nuevo
se apresuraron a decir lo que significan. Esto es un problema desgastado, pero
hay dos razones de solo la semana pasada indicando que la mayoría de lo que
reporta Beijing sobre la economía no significa nada.
La
primera es general: el Partido Comunista prefiere la propaganda a la exactitud.
Cuando anuncia los resultados trimestrales, la Oficina Nacional de Estadística
(ONE) empieza con declaraciones como:
El Comité Central del Partido Comunista
de China (PCC) y el Consejo de Estado, junto con la gente de todo el país,
adaptado a y encabezando la Nueva Normalidad, adoptó medidas científicas para
estabilizar el crecimiento económico, mejorar la restructuración, beneficiar a
la gente y controlar riesgos, y redobló las acciones para promover la reforma
estructural en el lado del abastecimiento mientras lograba una expansión
apropiada de la demanda agregada.
Como resultado, el rendimiento general
de la economía nacional continuó siendo estable y se movió en una dirección
positiva, con un aumento del ajuste estructural, nuevo ímpetu acumulado y
cambios positivos.
Yo
siempre tengo ganas de leerlas.
En
contraste, la semana pasada hubo una entrevista en el Diario del Pueblo advirtiendo sobre el apalancamiento excesivo. Fue
atribuido solamente a un “infiltrado autoritativo”, porque o no se te puede dar
un nombre cuando eres negativo o el partido piensa que las figuras imprecisas
son la manera correcta de hacer declaraciones de política económica.
La
segunda razón para ignorar la mayoría de lo que China dice sobre su economía es
específica: el gobierno nunca publica cifras en verdad alarmantes. No se
permite que aumente el desempleo oficial, los préstamos de floja realización
son llanamente bajos, el crecimiento del producto interno bruto solo puede
disminuir gradualmente, y demás.
Aquí
hay una buena. Se dice que China tiene un problema de desequilibrio, donde el
crecimiento depende demasiado de la inversión motivada por deuda y no depende
lo suficiente en el consumo. Para 2014, los medios de comunicación estatales
dijeron que el consumo contribuyó solo la mitad del crecimiento del PIB, lo
cual constituyó una mejoría lenta. Esto parecía plausible; es difícil reestructurar
rápidamente una economía grande.
Excepto
si el partido lo quiere. Para 2015, se dijo que el consumo contribuyó en casi
dos tercios al crecimiento del PIB, un cambio notablemente rápido. Pero espere,
hay más. El lunes, los medios de comunicación estatales anunciaron que el
consumo contribuyó en casi 85 por ciento del crecimiento del PIB en el primer
trimestre. Una reestructuración profunda lograda en menos de dos años. O tal
vez toda la cosa es fabricada.
¿Es
posible que las cifras recientes sean exactas? Apenas, pero ello podría hacer
parecer peor a la ONE.
Los
datos del consumo dominando el crecimiento del PIB fueron publicados por medios
controlados por el estado, citando a la ONE. Pero la ONE reporta que el
incremento en su serie de inversión —inversión en activos fijos— es mayor que
el incremento de su serie de consumo —ventas al menudeo— cada trimestre. A
veces mucho mayor. Para que los datos nuevos de contribución al crecimiento
sean exactos, las series de inversión y consumo de la ONE tendrían que estar
muy alejadas para carecer de valor.
Otros
también son cómplices. El Ministerio de Comercio reporta que las exportaciones
netas de artículos y servicios cayeron un poco en el primer trimestre. Pero la
caída es muchísimo más pequeña como para representar la considerable
contribución negativa que el comercio supuestamente hace en el PIB. Algo está
mal aquí también.
Muchos
en la cada vez más grande comunidad de observadores de China argumentarán que
el ligeramente absurdo “infiltrado autoritativo” demuestra que el partido es
serio respecto al cambio económico. Ellos incluso podrían explicar cómo el
punto de referencia de la serie de consumo todavía es útil cuando contradice
directamente la afirmación de que el consumo contribuyó en 86 por ciento al
crecimiento del PIB.
Pero
si no quiere arriesgarse a una lesión por estirarla tanto, solo ignore la
mayoría de lo que dice el gobierno sobre la economía china.
Este artículo apareció primero en el sitio del Instituto de la Empresa Americana.
Derek Scissors es un investigador
residente del Instituto de la Empresa Americana.
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Publicado en colaboración con Newsweek / Published in colaboration with Newsweek