¿La economía egipcia sobrevivirá al reciente “accidente” aéreo?

El más reciente accidente aéreo de un
vuelo de Egypt Air
que viajaba de París a El Cairo es un golpe más a la frágil
economía egipcia. Egipto, un país con una población de alrededor de 90 millones
de personas, ha disfrutado recientemente de un aumento en la velocidad de su crecimiento
económico después de mostrar un desempeño por debajo de lo esperado en los años
posteriores al derrocamiento del presidente Mubarak en 2011. El año pasado, el
crecimiento fue de más de cuatro por ciento en comparación con el dos por
ciento obtenido en 2014.

Se han logrado avances en la reforma de la
base fiscal al disminuir el ineficiente sistema de subsidios y al realizar esfuerzos
para mejorar la estancada infraestructura física y humana. Sin embargo, aún hay
problemas profundos. Egipto sufre de un perpetuo problema de divisas y necesita
mejorar la productividad y la competitividad internacional. También debe
controlar un índice inflacionario de más de 10 por ciento.

En términos generales, la actividad parece
irse ralentizando otra vez. En su informe sobre Egipto, publicado en abril de
2016, el Banco Mundial señaló los problemas que aún deben afrontarse, entre
ellos, reducir la pobreza, aumentar el empleo, particularmente entre la
creciente población de jóvenes, y mejorar las finanzas. En dicho documento se
expresaron preocupaciones ante el enorme déficit fiscal (11 por ciento del PIB)
y el hecho de que las reservas de divisas extranjeras apenas bastan para cubrir
tres meses de importaciones al país. Egipto necesita seguir atrayendo
inversionistas y divisas extranjeras en forma más amplia para impulsar la
economía e incrementar la productividad. La ralentización de este año no es
sorprendente, dado el difícil entorno político y económico exterior.

Recientemente, Egipto ha tenido un
desempeño por debajo de lo esperado en muchos sectores, entre ellos, su
industria de extracción. La caída en los precios del petróleo y el menor crecimiento
en los Estados del Golfo han afectado las remesas de los trabajadores egipcios,
que suelen trabajar en esos países en grandes cantidades. Sin embargo, lo más
importante es que el muy necesario crecimiento del turismo, que aporta 12 por
ciento a la economía egipcia y da empleo a 1.2 millones de personas, se
encuentra amenazado. De hecho, el Consejo Mundial de Viajes y Turismo ha
calculado que el impacto total del turismo en la economía es aún mayor si se
incluyen los efectos más amplios a través de inversiones adicionales y el
aumento de los ingresos. Sobre esta base, esta organización calcula que la
cifra total de empleo se acerca más a los 3 millones, lo que equivale
aproximadamente a 12 por ciento de la fuerza laboral.

La caída del avión ruso en octubre sobre
el Sinaí, después de que la aeronave salió del cetro vacacional de Sharm
el-Sheik fue un duro golpe, ya que se calcula que cerca de un tercio de los
ingresos turísticos de Egipto provienen de los gastos realizados por las
personas que visitan dicho destino, principalmente rosas y británicas. Aunque,
en términos generales, Egipto se ha recuperado de bombardeos anteriores, como
el ocurrido en las cosas del Mar Rojo a mediados de la década de 2000, ello
requiere tiempo, y la confianza puede resultar perjudicada de nuevo. Los
informes de la industria turística publicados esta semana confirman que los
turistas evitan puntos problemáticos y optan cada vez más por la seguridad en
sus destinos turísticos. Los ingresos de Egipto derivados del turismo ya han
resultado afectados por un débil crecimiento en la zona del euro, de donde
provienen muchos de sus visitantes, pero también por la incertidumbre
relacionada con asuntos de seguridad en el país. Aunque sus causas aún no están
claras, el más reciente accidente aéreo no puede más que aumentar aún más las
preocupaciones, no sólo para la industria turística sino para la economía en
general.

Vicky Pryce es economista y ex asesora
económica en el Reino Unido, así como coautora con Ross e Urwin de’It’s the
Economy, Stupid, (Es la economía, estúpido, Biteback, 2015).

Publicado en colaboración con Newsweek / Published in colaboration with Newsweek