Confirma AP tortura de sospechosos en caso Ayotzinapa

Documentos obtenidos por la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP) revelan 10 casos de presunta tortura contra sospechosos de haber participado en
la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Después de la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de
Ayotzinapa en Guerrero la agencia de noticias informó que las autoridades
mexicanas habían detenido a decenas de sospechosos y con eso dijeron que el caso estaba resuelto.

Los documentos obtenidos por AP, que no se habían difundido
hasta ahora, dan a conocer casos de tortura a los sospechosos de haber
participado en la desaparición de os estudiantes. Los detenidos relataron los
mismos hechos, primero los interrogaron, después los golpearon y les dieron
descargas eléctricas, luego vinieron las asfixias parciales con bolsas de
plástico y finalmente les dijeron que si
no confesaban lo que ellos les decían, la versión oficial del gobierno
sobre lo sucedido en Iguala, matarían a sus familias y seres queridos.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicó en
abril informes médicos que podrían confirmar las versiones de que los sospechosos
fueron torturados. De los diez informes conseguidos por la Agencia de noticias, la CIDH revisó la
mitad y encontró pruebas verosímiles de torturas en ellos.

“En el transcurso del camino me iban dando
electricidad en los testículos y en todo el cuerpo”, declaró uno de los
sospechosos,Patricio Reyes Landa, quien fue detenido un mes después
de la desaparición de los estudiantes.

“En
todo ese tiempo, que fue como dos horas y media de camino, llevé los ojos
tapados y me fueron golpeando todo el camino”, dijo Reyes Landa a un juez, de
acuerdo con los documentos. “Recuerdo que se acercó una persona y me quitó la
venda de los ojos y me mostró una fotografía de mi familia, de mis dos niñas,
de mi esposa y mi hermano, y me dijo que si no hacía todo lo que me dijeran iban a violar a mis niñas… Le dije que yo iba a hacer lo
que ellos me dijeran”.

La
declaración de Reyes Landa es clave para el gobierno porque fue uno de los
primeros que confesó haber matado a los estudiantes y quemado sus cadáveres en un basurero
de Cocula, para luego arrojar los restos al río San Juan.

Aparte
de esas confesiones y de un fragmento de hueso perteneciente a uno de los
estudiantes, según se comprobó mediante análisis de ADN, los fiscales casi no tienen otras
pruebas.Bajo las
leyes mexicanas, las confesiones obtenidas mediante torturas no son admisibles.

Las
denuncias de torturas involucran a los miembros de la policía federal y las fuerzas armadas que arrestaron a individuos
sospechosos de tener vínculos con el cartel Guerreros Unidos.

La Procuraduría General de la
República(PGR)
asevera que miembros de esa banda mataron a los estudiantes después de que
fueron entregados por la policía, que los había arrestado en la ciudad de
Iguala.

Hay evidencias médicas que corroboran las denuncias de
torturas.

Foto: AFP

Según
un informe de médicos de la procuraduría mexicana, preparado dos meses después de
la detención de Reyes Landa, este tenía moretones, rasguños y “lesiones puntiformes
semejantes a las ocasionadas por la aplicación directa de dispositivos
eléctricos (como picanas o “chicharras”) en abdomen y muslos

En su
confesión el supuesto líder de Guerreros Unidos, Sidronio Casarrubias, dijo que
un detective de la PGR abusó de él horas después
de su detención en febrero del 2015.

“El
señor aquí presente fue un uno de los primeros que me torturó y se sentó en mi
estómago, y fue el que me asfixió con bolsas negras de plásticos, y además me violó con una pieza
metálica“, dijo Casarrubias mientras apuntaba hacia el
detective Gabriel Valle Campos, según los documentos.

“Me
amenazó con que iba torturar a mi familia, a mis hijos de
la misma forma en que lo estaba haciendo conmigo”.

Eber
Betanzos, subprocurador que supervisa el caso del gobierno, dijo que no puede
comentar respecto a las denuncias de torturas y que les corresponderá a los jueces
analizar una serie de evaluaciones físicas y mentales que se le está haciendo a
unos 90 sospechosos que dicen haber sido torturados.

Betanzos
indicó que 32 detenidos dicen que fueron torturados. Las denuncias
involucran “mayoritariamente a agentes aprehensores distintos a la PGR”.

Señaló
que la Procuraduría General inició nueve investigaciones de torturas y que la
mayoría de las denuncias abarcan heridas que dejan huella, como moretones, cortes y equimosis
(moretones).

Recientemente
la atención se enfocó en Agustín García Reyes, el primer sospechoso que
identificó el sitio donde los restos de los estudiantes incinerados habían sido
presuntamente tirados al río San Juan y donde se encontró la única evidencia vinculada con los estudiantes.

El
Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la CIDH, expresó
dudas sobre el testimonio de García Reyes luego de que circularan fotos y
videos en los que aparece caminando junto al río con Tomás Zerón, investigador jefe
de la PGR, un día antes de que los fiscales dijeran que habían sido hallados
fragmentos de huesos.

En
medio de acusaciones de manejos irregulares, Zerón dio a conocer un video
propio en el que aparece en la escena del crimen con García Reyes, pero no se
le ve escarbando la tierra ni encontrando huesos. Eso daría crédito al
argumento de los procuradores, que dicen que los restos fueron encontrados al
día siguiente por buzos.

En los
documentos obtenidos, García Reyes dice que fue torturado por horas, durante las que se le
dijo lo que tenía que confesar cuando fue llevado al río aproximadamente un mes
después de la desaparición de los estudiantes.

“Me
pusieron la bolsa en la cabeza y me comenzaron a pegar; yo les dije que no
sabía nada”, relató García Reyes. “Me decían más vale que me digas a dónde
están porque si no vamos a matar a tu esposa y tu hijo y a ti también“.

“Me
siguieron pegando hasta que les dije que yo les iba a decir lo que ellos
quisieran”, agregó. “Me llevan al río y me dicen en la camioneta ahorita tú vas a hacer como si tú hubieras tirado las bolsas al río y si no lo haces te vamos a seguir
golpeando’. Llegamos a ese lugar y estaban grabando ellos y yo hice como si
tirara las bolsas al río y me llevaron enseguida donde ya tenían una bolsas de
plástico, las señalé como diciendo que yo las conocía”.