Este 10 de mayo como ya se ha hecho tradición
en este país, desde hace cinco años, no
todas las madres estuvieron de festejo. Cientos de madres de hijos desparecidos
en toda la República Mexicana marcharon del Monumento a la Madre al Ángel de la
Independencia para protestar y exigir la aparición con vida de sus hijos e
hijas desparecidos.
Más de 40 contingentes de
organizaciones sociales provenientes de todos los estados de la República, como Chihuahua, Nuevo León,
Veracruz, Sinaloa, Estado de México, Querétaro
por mencionar algunos, se reunieron en punto de las diez de la mañana de
este martes para marchar sobre Paseo de la Reforma y concentrarse en el Ángel
para realizar un mitin. Asimismo la marcha contó con la participación de organizaciones
internacionales como la ONU, ACNUR, Amnistía Internacional y de países como
Honduras, El Salvador y Guatemala, quienes se centraron en la denuncia de la
desaparición de sus hijos migrantes, que murieron o fueron secuestrados a si
paso por México en su intento de llegar a
los Estados Unidos.
A lo largo de la caminata se oyeron
varias consignas como ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!, ¡Las madres
no lloramos, ahora luchamos!, ¡El 10 de mayo no es de fiesta es de lucha y de protesta!
Durante el mitin los manifestantes
solicitaron ser tomados en cuenta para la redacción de una Ley contra la
Desaparición Forzada que ha sido sugerida por la Organización de las Naciones
Unidas y que aún no existe en nuestro país.
A lo largo de la jornada de protesta que se llevó a cabo
bajo un sol que caía a plomo se escucharon los testimonios de varias de las
madres que este día recuerdan a sus hijos conmovidas y enojadas por la falta de
colaboración y apoyo que han encontrado de parte del Gobierno mexicano. La mayoría
de los testimonios hacían hincapié en el poco interés de las autoridades por
resolver un problema que se ha ido esparciendo a lo largo y ancho del país.
“Somos
las madres quienes salen a buscar a los hijos en cada rincón del país, porque
sabemos que si no hacemos algo, es probable que nuestros familiares pierdan la
vida. La urgencia taladra nuestras entrañas de madre”, dijeron las madres
de Piedras Negras, Coahuila.
Otra de las solicitudes fue que el
presidente Enrique Peña Nieto reciba a las madres de los más de 27000
desaparecidos “Ya no tenemos miedo, queremos que busquen a nuestros hijos en
campo, no en papeles”, reclamaron.
A las 26
mil 121 personas desaparecidas según cifras de febrero de 2013, se suma una
tasa diaria de 11 desapariciones que “atormentan nuestro presente y
comprometen el futuro nacional”, dijeron las madres.
“Estamos hablando de una cifra de unas 12 mil personas más,
que fueron arrancadas de sus familias, estamos hablando de un estimado de casi
40 mil personas y la cifra seguirá creciendo y podrían ser hasta 50 mil
personas cuando termine esta administración”, señalaron.
“La clase política no dará verdad, ni justicia ni reparación
del daño en ninguno de los casos de desaparición porque no saben cómo y no
quieren”, dijeron las señoras quienes pidieron a las madres de los 43
normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, a sus padres también, que “no
caminen solos, el ejemplo de su lucha nos da la razón”.
Asimismo convocaron a las organizaciones internacionales tales como
la ONU, OEA y a la Unión Europea que asuman una postura ante las desapariciones
forzadas en México de que el estado mexicano ha fallado en solucionar este problema.
También
exigieron a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que de una vez tome
su lugar del lado del pueblo o si acaso “seguirá muda mientras el
genocidio continúa”.
Durante el mitin destacó la participación del
obispo de Saltillo, Raúl Vera López quien hizo mención del caso de los 43 desaparecidos
de la Normal Isidro Burgos de Ayotzinapa, de la participación del GIEI en la
investigación y de cómo el gobierno trabó las investigaciones de este grupo de expertos,
dijo que la violencia es un arma que el
gobierno utiliza para amedrentar al pueblo y que sólo una sociedad civil
organizada “es lo que nos va a salvar”.
“Ustedes
marcan el camino”, les dijo a las madres el obispo de Saltillo. “Aquí
vengo a aprender la garra y la fuerza para enfrentar la violencia que vivimos;
su fuerza nos impide ser cobardes, ser miedosos y claudicar”, señaló.
Posteriormente tomó el micrófonoMario
César González, padre de Cesar Manuel, uno de los 43 normalistas rurales
desaparecidos. Para los padres de Ayotzinapa, “la única reparación
del daño que esperamos es la presentación de nuestros hijos. No queremos
dinero, no nos vamos a comer a nuestros hijos pedazo por pedazo”, y aclaró
a las mamás, “nosotros los padres, también nos la estamos rifando”.
“El
Estado mexicano es un desaparecido más. ¿Qué hemos conseguido? nada, no aparece
nada, no encuentran a nadie”,
El calor
y el sol hicieron que a poco a poco los contingentes se fueran retirando.