Horacio
Quiroga, exdirector de una petrolera del detenido empresario Lázaro Báez, amigo
de los expresidentes de argentina Néstor y Cristina Kirchner, apareció muerto
el martes en el baño de su apartamento, en un hecho que la policía local
atribuyó a un accidente casero.
De acuerdo
con los primeros reportes, Quiroga, de 65 años, presentaba un golpe en la
cabeza producido al caer sobre una bañera.
Según su
familia, él Vivía en Buenos Aires y padecía graves problemas de salud,
cardíacos y respiratorios. Uno de sus hijos encontró su cadáver.
La policía
informó que sufrió una descompensación y se desvaneció, aunque no descartó
otras hipótesis.
Los
investigadores no pueden dejar de considerar que Quiroga declaró como testigo
en la causa contra Báez, arrestado el 5 de abril, bajo la acusación de lavado
de dinero y evasión fiscal.
Como Báez
era hombre de confianza de los Kirchner, la justicia sospecha que fue
testaferro de la pareja de expresidentes.
Quiroga
planteó la hipótesis en 2013 de que Néstor Kirchner, fallecido en 2010, le enviaba dinero a Báez para que pudiese empezar una
explotación petrolera con perforación de pozos en la región del sur de la
precordillera de Los Andes.
“Trajeron
a una mesa 7 millones de dólares”, declaró en un programa de televisión
del periodista Jorge Lanata, quien en los últimos años denunció a los Kirchner
por corrupción en su programa de televisión.
Quiroga dijo
que el dinero lo llevó a la empresa de Báez un asesor de confianza de Néstor
Kirchner.
El ministerio
de Planificación, en manos de otro hombre clave de los Kirchner, Julio De Vido,
les había negado 40 millones de dólares para apoyar el emprendimiento.
Quiroga
insinuó que para compensar esta negativa, el propio expresidente invirtió en la
compañía de Báez.
Los Kirchner
declararon al fisco que mientras estuvieron en la presidencia mantuvieron todos
sus negocios, a través de una fortuna que amasaron cuando estaban en la
actividad privada.
Los negocios empresarios de los Kirchner durante sus
gobiernos provocaron cuestionamientos éticos. Sin embargo, la Justicia no ha
hallado pruebas de que Báez haya sido su testaferro de dineros mal habidos.