El destino político de Puebla es predecible. A menos de que los resultados arrojados por las encuestadoras se equivoquen, el ganador de la contienda de gobernador será el panista José Antonio Gali Fayad, y eso significa que Rafael Moreno Valle, actual mandatario, extenderá la principal apuesta de su gobierno: la inversión en proyectos de infraestructura en la capital poblana para, de acuerdo con analistas políticos consultados, enaltecer aún más su nombre rumbo a las candidaturas presidenciales de 2018.
Difundir las obras públicas en Puebla es también la apuesta de campaña del candidato de la alianza PAN-PRD-Panal, Tony Gali. Lo que hoy se juega en el estado es el posicionamiento y la continuidad de un proyecto político. “La competencia electoral desembocará en la prolongación del actual gobernador”, afirma Jorge Castillo, investigador del Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).
A Gali Fayad no le quedará de otra. Su periodo como gobernador será de menos de dos años, pues las elecciones en Puebla de 2018 se emparejarán con la contienda presidencial.
“Desde el primer minuto de mi gobierno vamos a trabajar como lo estamos haciendo hoy. Vamos a avanzar”, dijo Tony Gali en el arranque de su campaña.
“Moreno Valle —indica el experto en comunicación política— quiere extender sus actuales programas de gobierno. El PRI, oposición, intentará evidenciar que el sexenio actual ha actuado de manera negativa”.
Jorge Castillo se refiere a casos de violaciones de derechos humanos, como el asesinato del niño José Luis Tehuatle Tamayo, quien murió por el impacto de un proyectil de largo alcance el 9 de julio de 2014, cuando se enfrentaron policías locales y pobladores de Chalchihuapan. Los habitantes del municipio denunciaron el uso de balas de goma y cápsulas de gas lacrimógeno. Esto provocó manifestaciones para exigir un juicio político en contra de Moreno.
Un par de meses antes, el gobernador había enviado al congreso local una iniciativa fallida, nombrada Ley Bala, pues establecía la aplicación de armas letales como recurso en disturbios.
El investigador afirma que Moreno Valle “buscará posicionar su imagen en Puebla para, a partir de ello, negociar su candidatura en el interior del partido”.
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Si existe certeza del triunfo de Tony Gali en Puebla es porque las encuestas lo afirman. Las difundidas en marzo y abril, realizadas por Más Data, Indicadores SC, MEBA, Demotecnia y el periódico El Financiero lo colocan en el primer lugar con 49, 47, 49, 50, 45 y 44 por ciento, respectivamente.
Quien ocupa el segundo sitio en los reportes es la candidata del PRI, Blanca Alcalá, con predicciones de entre 28 y 39 por ciento.
Alcalá y Gali tienen en común haber sido alcaldes del municipio de Puebla. El primero, de 2008 a 2011, durante el gobierno de Mario Marín, el Góber Precioso, y el segundo, de 2014 a febrero de este año.
La aprobación de Gali es resultado del trabajo de infraestructura realizado por Moreno Valle en los últimos años, coincide Rafael Vergara, miembro de la American Political Science Association, la asociación más destacada en el rubro en Estados Unidos.
“Es un gobernador que ha dado un giro al estado en términos de inversión, construcción, infraestructura. Para los electores es fácil recordarlo y reafirmarlo para el próximo ciclo”, indica el analista político.
La campaña en Puebla, a escala nacional, ha sido poco llamativa. “No hay escándalos —expone el investigador Jorge Castillo—. Se debe a que la duración del periodo va a ser muy corto. En dos años un gobernador no hace mucho. Los partidos fuertes están guardando sus mejores armas para la siguiente elección. Eso hace que la campaña se vea tibia”.
Como el cargo que ambos candidatos ocuparon en Puebla es reciente, “políticamente se les puede juzgar: ‘tú hiciste esto’, o ‘no hiciste aquello’, y es posible analizar el mensaje que envían hoy”, determina Vergara.
Tony Gali basa su campaña “en que el trabajo de su partido continuará. Habla del futuro. Es una promesa creíble en el sentido de que esa infraestructura es visible, pese a que el estado no ha avanzado en términos económicos como dicen. Blanca Alcalá insiste en que en Puebla hay muchas desigualdades y que estas se han acentuado en el sexenio panista. Y tiene razón”, indica.
Aunque el municipio de Puebla ha crecido económicamente y las obras públicas se incrementan, el estado destaca en marginación, desigualdad y pobreza, diagnostica Mario Luis Fuentes, investigador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo de la UNAM.
El 65 por ciento de la población vive en pobreza. “Sí, la zona metropolitana de Puebla y Cholula, por ejemplo se urbanizan, pero eso no sucede en el resto de los municipios, donde la marginación es sello”, indica el profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la casa de estudios.
En términos sociales, la entidad es ejemplo de una “enorme polarización, sobre todo por el contraste entre las sierras y el enorme desarrollo urbano del municipio”.
El rezago educativo se refleja en los altos índices de analfabetismo y la mortalidad infantil está por debajo del promedio nacional. “Eso es increíble —agrega— porque, por otra parte, el estado tiene gran concentración de riqueza producida a través de la manufactura, industria automotriz. Históricamente, Puebla, por esa manufactura y servicios, tiene un papel importante en el centro del país y en su tránsito hacia la costa, a Veracruz”.
“En Puebla, el electorado votará a partir de lo visible —afirma Jorge Castillo—. En este caso, la imagen de gobierno, no la acción. Si se evaluara la acción, entrarían los casos de violación a los derechos humanos, feminicidios, la ley Bala. La gente no llega hasta allá. Vota a partir de lo que ve, y lo que ve son obras. La cultura política en México no da para voltear a la acción”.

FOTO: HILDA RÍOS/CUARTOSCURO
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Moreno Valle y Gali Fayad trabajaron juntos cuando el primero fue secretario de Finanzas del exgobernador Melquiades Morales, a principios de la década pasada. El segundo ocupó una subdirección en la misma dependencia.
Coincidieron por primera vez, políticamente hablando, en un régimen priista. Moreno Valle no terminó ese periodo y se lanzó como diputado federal del PRI. Cuando no obtuvo la candidatura de senador, rompió con el priismo y buscó la candidatura del PAN. Tony, hasta ese momento, había ocupado puestos menores en el gobierno estatal. No sobresalía.
Destacó hasta que Moreno Valle se convirtió en gobernador y lo nombró secretario de Infraestructura. “Esta dependencia abarca y se encarga de todas las obras públicas en el estado. Es una secretaría muy poderosa. Al ser el titular, Tony adquiere mucha visibilidad local”, expone el investigador de la BUAP, Jorge Castillo.
—Era un candidato propicio para el gobierno estatal.
—Sí, pues lo pusieron al frente de la secretaría más grande en ese momento.
Tony es constructor y, de acuerdo con el analista Rafael Vergara, es probable que se haya beneficiado “con muchos de los contratos de infraestructura de Puebla. Por eso ganó la candidatura y, además, porque es del grupo de Moreno Valle, quien está detrás de él”.
El diario La Jornada publicó recientemente que Gali erigió “un emporio de sociedades de antros, bares y restaurantes exclusivos en la capital poblana y Cholula. Y, además, “negocios offshore en Panamá”, administrados por sus hijos y prestanombres, “incluidos militantes perredistas”. Según el periódico, Gali habría logrado lo anterior con el abrigo del actual gobernador tras su paso por la Secretaría de Infraestructura y después como alcalde de la capital.
“No soy el candidato del gobernador”, ha afirmado el panista en entrevistas. Pero los expertos insisten en que el político representa la continuidad del proyecto de Moreno Valle. “Si bien un gobernador siempre busca ese fin, en esta ocasión es más evidente porque el ganador estará al frente menos de dos años”, indica Jorge Castillo.
Tanto Moreno Valle como Gali pertenecen al grupo político de Gustavo Madero. “La alianza es con el expresidente nacional del PAN”, afirma el investigador.
Blanca Alcalá, por su parte, tiene un perfil relevante a escala local. Después de ocupar el cargo de alcaldesa del municipio de Puebla, intentó ser la candidata del PRI al gobierno estatal, pero como su partido se inclinó por Javier López Zavala, de premio de consolación le fue otorgada una senaduría.
Recientemente, sus compañeros priistas rehusaron competir por un cargo de dos años y ella, por fin, consiguió su propósito. A Alcalá se le ha relacionado con el grupo político de Mario Marín porque este fue gobernador cuando ella dirigió la capital. También ha sido acusada de enriquecimiento durante su periodo como alcaldesa.
“Sus nexos son con el grupo local de poder del PRI, con la actual dirigencia estatal, los priistas tradicionales de Puebla. No hay alguien que la promueva. Poco a poco ha llegado a donde está”, afirma Castillo.
Desde el punto del marketing político, explica la experta Carmen Notorio, su campaña carece de estructura: “No cuidan su imagen, argumentación, diálogos”. La de Gali, en cambio, dice la coordinadora de la licenciatura en Mercadotecnia en Medios Digitales de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP, “tiene más producción. Desde que fue candidato para la municipal y durante su periodo, estuvo muy producido. Hay un gran trabajo de imagen”.
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La profesora Carmen Notorio sabe que los poblanos perciben una mejoría en la infraestructura en un estado con más de seis millones de habitantes y con el cuarto mayor electorado en el país.
“El detonante es aquí en la ciudad. Hay mucho por hacer en los municipios, para integrarlos al mismo tipo de infraestructura y desarrollo de la ciudad”, propone la catedrática de la BUAP. “Moreno Valle utiliza esto para fijar un posicionamiento de imagen en el estado y el país. Ha construido una marca. Sus aspiraciones presidenciales son válidas, todo el mundo las tiene, pero no hay un desarrollo completo en todo el estado”.
Tradicionalmente, en los gobiernos poblanos la mayoría de los recursos se destinan a realizar obras en la capital. “En el actual caso, hay una mayor inversión que en otros periodos. Una de las pocas acciones de gobierno completamente visibles, por su presencia, son las obras públicas”, destaca Jorge Castillo.
—¿Forma parte del plan presidencial de Moreno Valle?
—Seguramente. A partir de 2000 se da el fenómeno en México de que los gobernadores tienen la posibilidad de ser presidenciales. El primer caso exitoso fue el de Vicente Fox, quien se promovió desde el gobierno de Guanajuato. El de Enrique Peña Nieto es otro. Cada vez más, la acción de gobierno se proyecta mediante una imagen. Esta sirve para aspirar a ser candidato a otro puesto. Moreno Valle tiene una estrategia similar. Ha visto que ha funcionado.
—Puebla tiene un electorado alto. ¿Cuál es la importancia de eso rumbo a 2018?
—Esta elección es meramente local, no va a ser ningún representativo a escala nacional ni va a generar un escenario de predicción para lo que pueda ocurrir después. Dentro de dos años puede darse el caso de que los poblanos voten por un partido, en el caso de presidente, y por otro en el de gobernador. La conciencia local al elegir gobernador es distinta.
—¿Los grupos empresariales poblanos van con Gali?
—En la actualidad hay una apertura en inversión al sector productivo, en manufacturas, prestación de servicios. Cada vez tenemos más firmas que abren sucursales en Puebla e instalan alguna empresa, por pequeña que sea. Lo que busca el inversionista es garantizar su inversión, como todo agente económico. El generar estos espacios e inversión en obra pública le conviene a muchas empresas, tanto a las que construyen directamente como a las que se instalan y tienen posibilidad de desarrollo. Muchos empresarios apoyan el trabajo del actual gobernador, así como hay un grupo que fue despojado y que durante estos seis años ha estado fuera.
Los grupos empresariales poblanos no están en contra de Gali, indica el investigador. “También hay en Puebla empresarios nacionales que apoyan al actual gobernador. Eso implica un apoyo económico. El voto grueso, sin embargo, lo tienen los poblanos”.

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Puebla fue, hasta hace seis años, un estado gobernado por el PRI desde que el partido se fundó. Es una entidad compleja, con clase media y alta en la ciudad y población indígena en las zonas norte y sur.
Mario Marín no logró reafirmar su mandato en 2011. Mucho influyó que la Suprema Corte determinara que incurrió en violaciones a los derechos humanos al conspirar con otros funcionarios para detener de manera ilegal a la periodista Lydia Cacho.
Eso, sobre todo, dio el triunfo a Moreno Valle, un priista de toda la vida que se formó en el grupo político de la entonces poderosa Elba Esther Gordillo.
Tras la estrategia del panista de crear obras en Puebla, “Tony Gali puede enviar un mensaje al electorado poblano: ‘Hemos hecho puentes, pavimentos’. Ha sido efectiva la campaña. Alcalá, sin embargo, no puede presumir lo mismo, pues aunque haya hecho cosas, tras seis años es difícil que se defienda”, indica el analista político Rafael Vergara.
Si el electorado se va con la pista de infraestructura, gana Tony, aunque en el resto del estado no haya ese desarrollo, dice. Curiosamente, en las zonas inmersas en pobreza típicamente gana el PRI.
“Como Moreno quiere ser candidato del PAN a la presidencia gastará todo lo posible en publicidad, infraestructura, obras. Como todo en democracia, hay costos y beneficios. ¿Se endeudó el estado o gastó más de lo necesario para una campaña así? No lo vamos a saber ahorita, será después. Los electores tampoco lo ven. Se percatan hoy de las cosas positivas hechas por el gobernador y el expresidente municipal. No ven los contrastes”.
—Quizá Moreno Valle pierda el tiempo, no parece el favorito del PAN.
—La tiene difícil. La presidencial es Margarita Zavala. En todas las encuestas gana ella. Aunque tenga los recursos, el gobernador no ha prendido a escala nacional.